
Las escaleras se enganchan a las ruedas de un regante para facilitar su traslado. Las cuadrillas despliegan grandes lonas utilizando montacargas, agilizando el proceso. Un entrenador de ramas convierte un carrete de cinta de atar en un cabestrillo que también sirve como dispensador.
“Primero, probé a ponérmela alrededor de la cintura, pero es mejor en el hombro”, dijo Jaquelyn Jiménez en marzo, mientras sujetaba ramas de un manzano Gala a los alambres de las espalderas, en una huerta cerca de Prosser, Washington.
Las huertas están tan llenas de pequeños inventos que apenas parecen innovaciones. Pero la creatividad abunda: remolques para escaleras, soportes para botellas de agua y fundas para herramientas montadas en vehículos todoterreno. Las ideas suelen surgir de los trabajadores que simplemente buscan facilitar un poco su trabajo.
“Buscamos la forma más práctica de hacerlo para trabajar más rápido”, afirmó Jiménez.
La necesidad aguza el ingenio
En el sector de los árboles frutales los pequeños avances son habituales, afirmó Juan Munguía, asistente de investigación en el Centro de Investigación y Extensión de Agricultura de Regadío de la Universidad Estatal de Washington (Washington State University Irrigated Agriculture Research and Extension Center), cerca de Prosser.

“Hoy en día, los empleados trabajan de manera más inteligente, sin trabajar de más”, afirmó Munguía, quien creció en las huertas trabajando con su familia, “Dado que los trabajadores cuentan con años de experiencia en la agricultura, tienden a innovar”.
Gran parte de la modernización de la agricultura a lo largo de los siglos se produjo en granjas y fue inspirada por la gente que trabajaba en ellas.
Eli Whitney inventó la desmotadora de algodón en el año 1793 después de trabajar en la agricultura para pagar las deudas de sus estudios universitarios. Por su parte, a Cyrus McCormick se le atribuye la invención de la segadora mecánica, sin embargo, creció en una plantación de Virginia y basó su diseño en ideas de Jo Anderson, un hombre esclavizado por la familia McCormick. Asimismo, el agrónomo Norman Borlaug, padre de la Revolución Verde, trabajó en la granja de sus abuelos en Iowa desde los 7 a los 19 años.
Artículos sobre las invenciones menos conocidas abundan en revistas como Successful Farming, una publicación especializada en cultivos en hilera. Algunos ejemplos incluyen, “Construya su propio extensor de cargador de tractor” y “Ocho trucos de neumáticos y consejos de remolque para su equipo agrícola”.
A los productores “les encanta trastear y encontrar la forma de ahorrarse unos pasos”, afirmó Joe Anderson, profesor de historia de la Universidad Mount Royal de Alberta, Canadá, experto en la historia agrícola de la zona Medio Oeste del EE.UU., y miembro de la Sociedad de Historia Agrícola con sede en Georgia.
Las innovaciones de los trabajadores podrían permanecer ocultas, dijo Anderson (sin parentesco con Jo Anderson). “Creo que se les ofrecen menos oportunidades de transformar sus ideas en innovaciones”, afirmó.
Nueva luz sobre las ideas de los trabajadores
Eso es cierto para los trabajadores de las huertas que trabajan a destajo, dijo Munguía, de la Universidad Estatal de Washington. Sucede, además, que a veces los supervisores ni siquiera los escuchan.
“Si las grandes empresas destacan y promueven las ideas innovadoras de los trabajadores agrícolas, creo que ellos las propondrán más a menudo”, afirmó Munguía.
Una organización sin ánimo de lucro, Semillero de Ideas, está impulsando estas iniciativas mediante premios monetarios. En marzo, desde su sede en Washington, celebró la segunda edición de su concurso Desafío a la Innovación, repartiendo USD $15,000 entre los diseñadores ganadores. La financiación provino de una subvención otorgada por la organización agrícola Once Upon a Farm. Munguía participó como juez voluntario.
El acto se celebró simultáneamente en una sala abarrotada de la biblioteca de Pasco y un centro comunitario de Jocotepec, Jalisco, México, conectados por videoconferencia.
Los ganadores del primer premio, Caleb González y Apolonio Barriga Reyes, recibieron USD $6,000 por su invento: un carro de tela reflectante autónomo que se sujeta con un montacargas mientras un compañero lo desenrolla desde un vehículo todo terreno. Ambos originarios de México, han utilizado su innovación en las huertas de Washington donde trabajan contratados con la visa H-2A.
El despliegue de tela reflectante (un material que aumenta la cantidad de luz disponible para las plantas) es una tarea compleja que ha propiciado nuevas innovaciones. Hace 10 años, un gerente de Mount Adams Fruit creó una máquina parecida que desenrolla la tela reflectante y mediante discos, extiende tierra sobre los bordes para mantenerla en su sitio, una labor que normalmente se realiza con pala. Aunque el encargado Antonio Montoya ya no está en la empresa, Mount Adams continúa utilizando la herramienta en su rancho de Prosser, según explicó Doug Gibson, director general.
A Patricia y Gabriel Oropeza obtuvieron el tercer lugar por su innovación: unas tijeras de podar montadas en un poste de suporte y accionadas por un gatillo, similar al que se utiliza en las herramientas para recoger la basura. La pareja de Wapato, Washington, planea probar su creación durante la poda este año para alcanzar los frutos altos que podrían haberse pasado por alto en la primera pasada.
“Usamos una escalera para una manzana aquí, otra manzana allá”, explicó Patricia Oropeza. “Ahora puedo alcanzar las manzanas más altas sin mover la escalera, lo que ahorra tiempo”.
Oropeza dijo que más allá del premio monetario, valora mucho la oportunidad.
“Es genial que nos den esa voz y una forma de expresar nuestras ideas”, dijo.

Las innovaciones puestas a prueba
Los trucos con escaleras son comunes.
Los omnipresentes remolques de dos ruedas, normalmente soldados en un taller agrícola, permiten a los regantes remolcar escaleras detrás de vehículos todo terreno, mientras patrullan en busca de emisores de refrigeración obstruidos. El personal de White Alpha Orchard, cerca de Ephrata, Washington, perfeccionó la idea y ahora utiliza pernos en forma de U cuadrados para fijar un eje y un juego de ruedas directamente al peldaño inferior de una escalera, sin necesidad de soldaduras.


Los vehículos todoterreno albergan numerosas innovaciones. En una de ellas, los empleados sujetaron tubos de PVC con una cuerda elástica, para crear fundas destinadas al transporte de herramientas. Además, lo postes que suelen sobresalir de los manillares de los todoterrenos no son antenas, sino que sirven para derribar telarañas y evitar que molesten la cara del conductor.
Los trabajadores colocan botellas plásticas de agua y altavoces portátiles cómodamente en los rieles laterales de la escalera. También sujetan cordeles entre un peldaño superior y el poste para evitar que la escalera se abra demasiado al maniobrarla en la huerta. (Cabe destacar que los cordeles no impiden que se despliegue al deslizarse sobre superficies duras, donde normalmente no se utilizan las escaleras de huerta).
Supervisor Jorge Villanueva, empleado de White Alpha desde hace cinco años, comentó que los trabajadores de su cuadrilla a veces colocan un tapón en el extremo de un tramo corto de tubo de PVC para formar una especie de copa, que luego fijan con cinta adhesiva al lateral de la escalera. Es más rápido sacar un clip de entrenamiento de la copa que de un bolsillo.
“Es más fácil y práctico”, explicó Villanueva. •

