Creciendo junto a los productores desde 1946

Existen más evidencias a favor de una fertilización menor

La extensionista de la Universidad Estatal de Washington recomienda disminuir el uso de fertilizante en las huertas.
Bernardita Sallato explica a los productores que, según sus investigaciones, la calidad de las cerezas tiene poco que ver con su contenido en nutrientes.
Durante la reunión anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington celebrada en diciembre en Yakima, Bernardita Sallato de la Universidad Estatal de Washington explica a los productores que, según sus investigaciones, la calidad de las cerezas tiene poco que ver con su contenido en nutrientes. (Ross Courtney/Good Fruit Grower)

Bernardita Sallato, de la Universidad Estatal de Washington (WSU), sospecha que muchos productores aplican fertilizantes en exceso.

Ante los estrechos márgenes económicos actuales en el sector, esta especialista en suelos recomienda a los productores a reducir las aplicaciones de nitrógeno, calcio y otros macronutrientes para cultivar con más precisión y minimizar costos.

Durante años, aplicar los nutrientes representó un gasto menor en comparación con los costes de mano de obra, y su uso excesivo rara vez ocasionaba problemas. Por esta razón, los productores, sin conocer con exactitud las cantidades óptimas de fertilizantes requeridas, encogieron sus hombros y optaron por la abundancia.

Quizá sea el momento de investigar más sobre este tema, comentó Sallato, quien ha recibido preguntas de productores sobre cómo mantener vivos los árboles con la menor cantidad posible de nutrientes.

“Quizá este sea el año que ofrece la oportunidad para que (la cantidad de fertilizante) sea evaluada”, dijo.

Durante varias reuniones de productores celebradas este invierno, Sallato mostró un gráfico sobre la proporción de productores de cerezas y manzanas que fertilizan poco, demasiado o lo justo, dentro de los niveles recomendados, basándose en sus proyectos de investigación en más de 200 huertas.

Dijo que la cantidad de casos de exceso de pulverización resultó sorprendente.

En la reunión anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington celebrada en diciembre, Sallato comentó que, tras tres años de investigación en 11 huertas con diversas variedades de cerezos, los datos obtenidos de muestras de frutas, hojas y suelo indicaban que los parámetros de calidad de los cerezos -tamaño y firmeza- rara vez se relacionaban con los niveles de nutrientes.

Solo en unos casos extremos, algunas cerezas blandas se correlacionaron con un bajo contenido en nitrógeno. No se observó ninguna diferencia en las concentraciones de calcio entre la fruta firme y la blanda. De hecho, la fruta de mayor calidad resultó ser la que recibió menos calcio.

En cuanto a las manzanas, desde hace tiempo Sallato y otros investigadores han sostenido que la carga de cultivo es más importante que el calcio en la lucha contra la mancha amarga (bitter pit), un trastorno que afecta a la variedad Honeycrisp, y es causado por un desequilibrio de nutrientes en la fruta. Por ello, Sallato cuestiona si realmente vale la pena la pulverización foliar de calcio.

Recomienda calcular con precisión la demanda de nutrientes, teniendo en cuenta los necesarios para la producción de fruta prevista y deduciendo la cantidad ya disponible, medida mediante análisis anuales del suelo y los tejidos. También aconseja analizar el agua, ya que los nutrientes del agua de riego pueden influir en el cálculo, según señala.

La reacción de los productores

Los productores a veces reciben con entusiasmo a su llamado a la moderación, pero no siempre modifican sus prácticas, dijo Sallato. Más allá del ahorro de gastos, no existen muchos incentivos ya que los excesos de nutrientes rara vez perjudican a los árboles.

Durante los días calurosos, las sales de cualquier pulverización foliar de nutrientes pueden quemar las hojas. No obstante, el calcio rara vez es tóxico ya que los árboles lo cristalizan para deshacerse del exceso. El potasio tampoco representa una gran amenaza, aunque puede impedir la absorción de calcio. Con el nitrógeno, solo un suministro drástico en exceso sería tóxico; sin embargo, incluso un poco de exceso puede desequilibrar la carga de cultivo.

G.S. Long Co. aplica yeso, una fuente importante de calcio.
En 2021, en una huerta cercana a Yakima, Washington, G.S. Long Co. aplica yeso, una fuente importante de calcio. (Cortesía de Adam Miles/G.S. Long Co.)

En 2023, tras visitar Gilbert Orchards of Yakima, Sallato convenció al director general, Rob McGraw, de reducir el uso de calcio.

En esa huerta siempre han analizado el suelo y los tejidos, pero ahora que siguen las instrucciones de Sallato, sus equipos han ajustado el calendario de pulverizaciones de fertilizantes y han trasladado sus primeras aplicaciones de nutrientes a un margen de tiempo más tardío en la primavera, cuando las raíces ya han empezado a crecer. Dejan de pulverizar unos 40 días después de la floración debido a que el calcio no se desplaza rápidamente por los árboles.

Después, siguen aplicando pulverizaciones foliares, pero solo la mitad que antes y únicamente dentro de una mezcla de tanque, por lo general con fungicidas.

No han notado una disminución en la calidad de la fruta y han ahorrado dinero en material y mano de obra.

“Creo que estábamos gastando demasiado al inyectar calcio mucho más allá del momento en que era eficaz”, dijo McGraw.

Garrett Henry, de Douglas Fruit Co., cerca de Pasco, analiza el suelo y los tejidos, y ha ajustado la nutrición siguiendo los consejos de Sallato.

Henry solía aplicar nitrógeno en otoño, pero ha cambiado a la primavera para aprovechar el periodo de crecimiento de las raíces. Para las manzanas de las variedades Honeycrisp y Fuji, aplica dosis bajas de nitrógeno, de unas 30 libras, para evitar el trastorno bitter pit y la producción de fruta solamente cada dos años.

En cuanto al potasio, antes usaba 250-300 partes por millón, pero ahora tolera niveles hasta tan bajos como 175 para las variedades de fruta sensibles a la bitter pit.

En cuanto al calcio foliar, solo lo usa cuando ya ha planificado una mezcla de tanque, pero no lo abandona por completo. Puede que las pulverizaciones no impidan la aparición de la bitter pit, pero es posible que mejoran un poco la calidad de la fruta. En el caso de las variedades de fruta de mayor valor, dijo que incluso una ligera mejoría vale la pena.

“Creo que la mayoría de los productores dirá: ‘No estoy seguro de que (el calcio foliar) funcione, pero no voy a eliminarlo de mi programa’”, afirmó Henry.

Dain Craver, productor orgánico ubicado cerca de Royal City, aprecia las investigaciones científicas de Sallato, pero también se muestra escéptico respecto la eliminación del calcio.

Se siente contento con su producción de fruta. Está dispuesto a ajustar las prácticas, pero 45 años de experiencia le han demostrado que el calcio merece la pena, dado a que los márgenes orgánicos de su negocio son muy ajustados, explicó.

“No voy a reinventar la rueda”, afirmó.

Craver poda y ralea con mucho cuidado para administrar la carga de cultivo, pero también aplica alrededor de 1,000 libras por acre de yeso, una forma de calcio, a los suelos de sus bloques de manzanas de la variedad Honeycrisp. Además, aplica calcio líquido al suelo.

Aplica cuatro o cinco pulverizaciones foliares de calcio a partir de cuando los capullos adquieren un color rosado. Cuando las frutas alcanzan un tamaño de unos 30 milímetros, Craver empieza a usar dos formas de cloruro cálcico, efectivamente duplicando las dosis, cuando aplica la irrigación desde arriba. Suele mezclar el calcio con fungicidas e insecticidas, pero a veces realiza pulverizaciones específicas de calcio.

En cuanto a las cerezas, añade cloruro cálcico en las mezclas de tanque para prevenir el agrietamiento causado por la lluvia. Esto ayuda a evitar que la piel absorba agua, aunque en ocasiones oscurece los tallos.

Mike Omeg, productor de cerezas en The Dalles, Oregón, amplía la nutrición basada en datos al comparar el crecimiento antiguo con el nuevo.

Cada dos semanas durante la temporada, toma muestras de hojas viejas y nuevas, ambas obtenidas de los bloques que ya han sido estudiados, los cuales proporcionan datos históricos. Un laboratorio de los Países Bajos procesa las muestras, lo que le permite detectar cambios y tendencias. Luego, ajusta sus aplicaciones de nutrientes en consecuencia.

Considera que el aumento de la eficacia y la calidad de la fruta resultante justifica el costo.

“Entiendo que la gente diga: ‘Dios mío, ¡esto es muy caro!’”, admitió, añadiendo: “pero los nutrientes también son caros”.

Considera fundamental el calcio para lograr un buen tamaño y calidad de fruta, así como su resistencia al calor, la lluvia, y el viento.

En la primavera, mezcla yeso con aplicaciones de nitrógeno para el suelo. Realiza fertirrigación con calcio y aplica calcio foliar como parte de una mezcla de nutrientes ajustándola según sea necesario. Limita su uso a las mezclas en tanque.

Está de acuerdo en que el sector podría ser más preciso con el uso de los nutrientes.

“Es un área en el que se puede mejorar”, afirmó Omeg. •

Este artículo ha sido traducido por Jean Dibble y revisado por Jutsely Rivera. Puede ponerse en contacto con Jean en jean@goodfruit.com.

VÍDEO: Bernardita Sallato, de la Universidad Estatal de Washington, ha publicado un vídeo en inglés de una de sus presentaciones sobre nutrientes en la página web de la WSU Tree Fruit: treefruit.wsu.edu/videos/optimizing-tree-fruit-nutrition-for-fruit-quality.