
En 2016, los hermanos Al, T.J. y Andy Deniz, de Oakdale, California, plantaron su primera huerta de duraznos y lo prepararon desde el inicio para la cosecha mecánica, diseñando su propio sistema de sacudida y recolección.
Los hermanos, que también eran propietarios de un servicio de compostaje y un negocio de plantación y servicios de siembra, querían transformar su empresa de los servicios en una de producción. Sin embargo, notaron que demasiados amigos y familiares ya se dedicaban al negocio de las almendras. Siguen siendo propietarios de una lechería.



En aquel momento, los duraznos enlatados habían experimentado varios años de aumento en los precios, pero la industria en general estaba en contracción. Se talaban más árboles de los que se plantaban, lo que parecía representar una oportunidad.
Un productor vecino los calificó de “locos”, pero igual les ayudó.
Frank Bavaro, un productor de duraznos local se sorprendió al ver a unos novatos queriendo entrar en el negocio. Aun así, aceptó asesorarlos en el cultivo a cambio de que le ayudaron a mecanizar la cosecha, un objetivo que el mismo venía persiguiendo.
“No nos debía nada”, dijo el productor Al Deniz, agradeciendo la disposición de Bavaro a ayudar.
Ambas familias construyeron sus propias máquinas de sacudir y recoger, con ligeras diferencias entre ellas.
Las familias también intercambiaron ideas sobre el raleo mecánico. Bavaro modificó una máquina de raleo Darwin y finalmente construyó su propia versión, equipada con púas giratorias. En cambio, los hermanos Deniz optaron por una pluma fija y cables colgantes.
Frank Bavaro falleció en 2024, pero ayudar a otros productores era parte de su forma de ser, según contó su hijo, Paul Bavaro, quien ahora gestiona la granja y representa la tercera generación de productores en su familia. “Ayudaba a cualquiera que se lo pidiera”, dijo Paul Bavaro. “No solo a sus vecinos”.
La revista Good Fruit Grower ha consultado a Frank Bavaro en múltiples ocasiones para apoyarse en su experiencia en sus artículos.
Sacudir y recoger
Para evitar el alto costo de la mano de obra, desde el principio los hermanos Deniz —expertos en mecánica— se propusieron lograr una cosecha mecanizada. Plantaron y podaron los árboles para adaptarlos a las máquinas, primero con un espaciamiento de 16 por 9 pies, y luego de 17 por 10. Eliminan las ramas bajas para facilitar el paso a la maquinaria de cosecha.
La modifican cada año, pero la máquina funciona de manera muy similar a una cosechadora de cerezas ácidas. Dos equipamientos independientes flanquean el árbol: uno se extiende con una pinza para troncos y lo sacude.
Ambos cuentan con redes de captura y cintas transportadoras que llevan la fruta a los contenedores, los cuales pasan por la máquina sacudidora. La novedad para 2024 fue un soplador de hojas que limpia el camino de los duraznos.

La idea de cosechar fruta mediante sacudidas —incluidos los duraznos— se remonta a una investigación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en la década de 1970. Sin embargo, los esfuerzos se estancaron con el paso de los años debido a la reacción pública en contra de la mecanización.
Hoy en día, los hermanos no son los únicos productores de duraznos para conserva que cosechan con sacudidores, aunque la práctica sigue siendo poco común. En los últimos 10 años, la proporción de duraznos cling cosechados mecánicamente ha oscilado entre el 6 % y el 7 %, según las estadísticas de la Asociación de Duraznos para Conserva de California (California Canning Peach Association), que representa alrededor del 70 % del volumen del estado.
La mayoría de quienes lo hacen se encuentran cerca de Yuba City, sede de Orchard Machinery Corp., que comercializa una variedad de sacudidores para frutos secos. La empresa fabricó en su momento una herramienta específica para frutas de hueso, pero los productores de duraznos actuales modifican los sacudidores de nueces con marcos de captura acolchados, cintas transportadoras más suaves y caídas más controladas, según explicó el presidente de la empresa, Brian Andersen.
“La recolección mecánica de duraznos sigue siendo limitada”, afirmó Andersen. “Sin embargo, a medida que aumentan los costes laborales y mejora la tecnología, crece el interés por ampliar la cosecha mecánica”.
Construyendo sus propios sacudidores
Los hermanos Deniz querían seguir su propio camino, preocupados porque el hecho de que las herramientas para la cosecha de frutos secos pudieran sacudir en exceso y causar magulladuras significativas.
En 2022, durante su primera cosecha mecánica -el primer año en que estuvieron listos para probar su máquina- su empacador, Del Monte Foods, los observó de cerca. Afortunadamente, según Deniz, Del Monte estaba dispuesto a apostar por nuevos productores de duraznos.
“Creyeron en nosotros”, dijo Deniz con gratitud.

Del Monte ahora confía aún más en ellos, aunque las magulladuras siguen siendo una preocupación, señaló Deniz. La fábrica de conservas exige que la fruta recolectada a máquina se envíe directamente a procesamiento, mientras que permite que la recolectada a mano se almacene en frío durante un par de días, dijo Deniz.
Para cumplir con ese requisito, Deniz debe coordinarse cuidadosamente con el almacén. De hecho, al inicio de la temporada, cuando el almacén aún no ha abierto, la familia a veces comienza la cosecha con equipos manuales para que la fruta se conserve mejor.
Los representantes de Del Monte no respondieron a las solicitudes de comentarios.
La versión actual de la cosechadora captura casi toda la fruta, dijo Deniz. Sin embargo, aún no han determinado si la cosecha mecánica resulta más económica que la manual. Continúan ajustando la máquina para mejorar la calidad de la fruta.
“Las magulladuras importan”, dijo. “Si comes una lata de duraznos, te das cuenta”. •
