
A finales de la década de 1980, cuando Tom y Alison DeMarree se hicieron cargo de la huerta familiar en Williamson, Nueva York, esta consistía únicamente en bloques de manzanas para procesar, con unos 40 árboles por acre. Ahora, unas décadas más tarde, el 90 % de la huerta produce fruta fresca bajo la supervisión de su hija, Kristen DeMarree, quien está encaminando la operación hacia el 100 % de productos para consumo en fresco.
La transición del procesamiento a la fruta fresca representó un “logro notable”, que exigió mucha previsión, trabajo e inversión, según Terence Robinson, profesor de horticultura de la Universidad de Cornell, en Nueva York.
“Son productores de primera categoría”, afirmó Robinson. “Fueron de los primeros en invertir en la administración precisa de la carga de cultivo”.
Si se consulta a la gente del sector de la manzana, muchos coinciden en que los DeMarree siempre han estado a la vanguardia, prueban nuevas variedades, adoptan la mecanización de las huertas y la tecnología digital y aprenden de otros productores mientras comparten su propia experiencia. Por estas y otras razones, el consejo asesor de Good Fruit Grower les otorgó el premio Productor del Año de 2025.
“Son personas estupendas”, dijo Mike Wittenbach, productor de Michigan y miembro del consejo asesor que eligió a los DeMarree. “Representan un factor positivo para toda la industria estadounidense”.
Rod Farrow, compañero productor de Nueva York y ganador de este premio en el 2020, dijo que Tom y Alison siempre han estado a la cabeza de las huertas de alta densidad destinadas a fruta fresca y que están dispuestos a compartir lo que han aprendido.
“Han aportado mucho a la industria”, dijo Farrow. “Realmente se merecen el reconocimiento”.

Transición
Cuando Tom y Alison comenzaron a dirigir la huerta tras el fallecimiento de Donald DeMarree, padre de Tom, no estaban seguros de su futuro en el mercado de procesamiento. Las manzanas frescas ofrecían más flexibilidad e independencia. Podían elegir a quién vender, en lugar de depender de un único comprador.
“Nos vimos obligados a realizar cambios importantes o abandonar el negocio, así que decidimos arriesgarlo todo”, explicó Alison. “No dudamos en eliminar un bloque de árboles y nunca nos hemos arrepentido. No se pueden cultivar fruta que no genera beneficios”.
Contaban con datos que respaldaban la decisión, gracias al trabajo de Alison como especialista en administración de empresas agrícolas en la Extensión Cooperativa de la Universidad de Cornell, Nueva York.
“Me encargaba de los presupuestos de la extensión, comparando los costes de los distintos sistemas de plantación”, explicó. “Analizamos los resultados en casa y dijimos: ‘O nos comprometemos plenamente con esto o lo dejamos’”.
Así que empezaron a eliminar los bloques antiguos y a plantar nuevos, un proceso que continúa hasta hoy. Las plantaciones actuales están espaciadas entre 2 a 2.5 pies por 12 pies (60 y 75 cm por 3,6 m), lo que da entre 1500 y 1800 árboles por acre. Las hileras se mantienen a 12 pies (3,6 m) para permitir el paso de la maquinaria. Hace 25 años incorporaron plataformas móviles para el raleo, la poda y también otras tareas no relacionadas con la cosecha.

Rápidamente se dieron cuenta de que, si los trabajadores realizaban su trabajo desde plataformas móviles en lugar de hacerlo en el suelo de la huerta, la eficiencia mejoraba considerablemente. Seis trabajadores en una plataforma pueden hacer el mismo trabajo que ocho o nueve trabajadores utilizando escaleras. En los últimos años, la mayor parte de la cosecha se ha realizado con cuatro plataformas Huron Fruit Systems y dos Munckhof Pluk-O-Traks.
“Ahora nuestro enfoque gira en torno a la eficiencia y no a perder el tiempo”, afirmó Alison.
Los DeMarrees contratan hasta 13 trabajadores con visa H-2A para las tareas de primavera y 39 durante la cosecha. El límite de horas que obliga a pagar horas extras en el estado de Nueva York se está reduciendo gradualmente, y se prevé que llegue a 40 horas semanales en 2032. Por ello, están construyendo más viviendas para poder contratar a aun más trabajadores, explicó Kristen.
Los DeMarree cultivan manzanas en 200 acres. Más allá de eso, no tienen previsto realizar ninguna expansión a gran escala.
“El trabajo que hice sobre las proyecciones demostró que, si se cultiva una manzana de alta calidad y se obtiene un buen rendimiento, no se necesita una huerta de 500 acres”, explicó Alison.
La búsqueda de manzanas de alta calidad situó a los DeMarrees a la cabeza de las pruebas de nuevas variedades, dijo Wittenbach.
La manzana Minneiska (comercializada como SweeTango) ha sido una variedad de club rentable. Mantienen bloques de prueba de otras variedades patentadas y abiertas, incluidas algunas manzanas de la Midwest Apple Improvement Association (MAIA; Asociación para la Mejora de las Manzanas del Medio Oeste). De hecho, las nuevas variedades no siempre dan buenos resultados y por eso se necesitan varios años para conocer sus fortalezas y debilidades. Alison añadió que no se puede predecir cómo reaccionarán los consumidores.
“Siempre estamos dispuestos a probar algo nuevo”, señaló Tom. “Si una variedad no funciona, no tenemos miedo de admitir nuestro error e injertar otra variedad sobre el árbol o eliminarlo”.

La tecnología
Cuando Kristen regresó a la huerta familiar hace unos años, uno de sus primeros proyectos fue digitalizar el sistema de riego por goteo. Antes, abrir y cerrar manualmente las válvulas de riego requería hasta 30 horas de trabajo a la semana.
“Era poco eficiente”, afirmó. “Estaba segura de que tenía que haber una forma mejor de hacerlo”.
En 2023, adoptó el software Hunter Irrigation para programar el riego. Puede abrir y cerrar los bloques de riego mediante la tecnología Bluetooth, siempre que se esté a menos de 50 pies (15 metros) de distancia de una válvula. En el primer año, el nuevo sistema redujo a la mitad los costes de riego.
Utilizan el software Croptracker para llevar un seguimiento de los registros de cosecha, entrega y envío.
“Antes conciliábamos todo a mano, una tarea que nos llevaba semanas”, explicó Kristen. “Ahora, hemos pasado de invertir dos semanas a la conciliación a solo medio día”.

Están utilizando las cámaras de Orchard Robotics y los drones de Aurea Imaging para optimar la administración de la carga de cultivo. El software Agri-Trak, añadió Kristen, permite llevar un registro de horas trabajadas, explicó.
Cada vez que considera una nueva tecnología, Kristen se pregunta: ¿Qué problema resuelve? ¿Puedo resolverlo más fácilmente con lápiz y papel, o es la tecnología realmente necesaria?
“No quiero adoptar nuevas tecnologías solo por adoptarlas”, afirmó.
Usar nuevas tecnologías también requiere paciencia.
“Hay que darle incluso un par de años para que los problemas se resuelvan”, dijo Kristen. “Si la pruebas, encuentras fallos y te rindes de inmediato, nunca llegarás a ninguna parte”.
La paciencia dio sus frutos con Extenday, la tela reflectante que utilizan para dar color a las manzanas. Han pasado los últimos años averiguando cómo implementarlo de forma rentable. Desplegarlo y, sobre todo, recogerlo requiere mucha mano de obra. Sin embargo, incluso con los costes de mano de obra y materiales añadidos, Extenday puede reportar USD $1,800 adicionales por acre, incluso en las variedades como Gala, explicó Kristen.
“Sin duda, vale la pena”, afirmó Kristen. “Solo hay que averiguar cómo utilizarlo de forma eficiente”.
Viajar
Tom y Alison han aprendido mucho de productores de todo el mundo, especialmente en los viajes organizados por la Asociación Internacional de Árboles Frutales (IFTA). Descubrieron las ventajas de Extenday durante un recorrido de la IFTA a Nueva Zelanda.
“No queremos quedarnos en casa”, afirmó Tom, exmiembro la junta directiva de la IFTA. “Se aprende mucho viajando por el mundo y viendo lo que hace la gente en otros lugares”.
Productores de otras regiones también han aprendido mucho de los DeMarree. DeMarree Fruit Farm es un lugar muy popular. A lo largo de los años, los DeMarree han organizado visitas guiadas y mucha gente del sector la visita personalmente.

Bill Pitts, un consultor del sector frutícola, visitó la huerta DeMarree en octubre de 2025. Allí, junto con varios visitantes internacionales, estudió variedades producidas por la MAIA.
“La atención al detalle se percibe en cuanto uno visita la huerta”, afirmó Pitts. “Son productores de vanguardia y, al mismo tiempo, lo bastante humildes como para aceptar ayuda y consejos”.
A menudo se describe a Tom y Alison como personas sencillas tanto en lo personal como en su vida en pareja.
“Tom y Alison tienen personalidades distintas”, afirmó Jon Clements, especialista en fruticultura de la Universidad de Massachusetts, quien también ha visitado su huerta. “No siempre están de acuerdo, pero cada uno respeta los límites del otro”.
Chip y Karla Bailey, que cultivan manzanas en la misma zona, pasan mucho tiempo con los DeMarree, tanto en el ámbito profesional como social.
“Es estupendo tener a alguien con quien colaborar, alguien en quien confías y que te cae bien”, afirmó Chip. “Son productores excepcionales, pero aún mejores como amigos”. •
