Creciendo junto a los productores desde 1946

Conoce a Alberto Acevedo, un joven agricultor de Royal City, Washington

Es un agricultor de segunda generación y participa en el Programa de Formación para Empleados Hispanos de Huertos del Wenatchee Valley College.

nombre/ Alberto Acevedo
edad/ 27 años 
ciudad natal/ Royal City, Washington
cultivos/ manzanas
función/ supervisor del huerto 
empresa/ Washington Fruit Growers
familia/ Alberto está casado con Gabriela Fernández y es hijo de Sylvia Barajas y Juan Acevedo. Es un agricultor de segunda generación y participa en el Programa de Formación para Empleados Hispanos de Huertos del Wenatchee Valley College.

Alberto Acevedo

¿Cómo te iniciaste en la agricultura?

Mi nombre es Alberto Acevedo. Trabajo para la compañía Washington Fruit aquí en Othello. Estoy participando en el programa HOEEP con el profe Francisco, del Wenatchee Valley College.

Empecé trabajando con mi papá en la huerta. Desde chiquito fui aprendiendo cómo hacer los trabajos con la gente del campo. Me interesé mucho trabajar con la gente, la tecnología, con todo lo que viene siendo de huertas, de fruta. Ya me dieron la oportunidad de manejar un rancho.

¿Cuándo empezaste tus estudios universitarios?

Después de la high school, empecé a trabajar part-time con mi papá en la agricultura. Le quería ayudar a terminar la pisca y de allí iba a ir al colegio, pero decidí casarme para tener mi propia familia. Ahora tengo dos niños. Empecé a trabajar tiempo completo y decidí quedarme aquí a trabajar con la compañía. Se me fueron dando oportunidades de crecimiento.

De allí, empecé a investigar qué programas puedo hacer para mejorarme yo mismo como líder, como persona y como trabajador. Y de allí se fueron abriendo las oportunidades con el colegio de Wenatchee Valley. 

¿Qué opinas de los cambios en la agricultura?

En el riego empezamos a trabajar mucho con la tecnología. Antes no, antes trabajábamos sin saber si estábamos regando bien, si era eficiente, si las presiones estaban correctas o no correctas. Así pues, el riego paso a utilizar la tecnología. Ahora contamos con sensores que nos ayudan a ver si la operación funciona bien como debe, si estamos regando de más o de menos.

Y sí, sí nos ha afectado lo de las horas extras. Nos ha afectado bastante porque antes trabajaban 60 horas o 70 horas en el riego. Ahorita ya estamos trabajando 40 horas. Pero tenemos que hacer doble turno en muchas ocasiones. Nos ha afectado a nosotros porque tenemos que estar trabajando con dos diferentes grupos y eso a veces causa conflictos o causa malentendidos entre el mismo grupo y es difícil para uno manejarlo. 

¿Qué es lo que se ocupa para mantener la manzana fresca? La tecnología es muy útil porque puedo abrir la aplicación en mi teléfono al instante. No tenemos que esperar para ver los resultados o tener que ir hasta dentro de la huerta para ver que esté todo en orden. Todo está en el teléfono. Puedo estar en otro rancho y ver qué es lo que está pasando en cada bloque solo con abrir la aplicación del teléfono. Eso sí nos ha ayudado bastante.

¿Qué consejo darías a otros jóvenes agricultores?

Muchos de los que salen de la high school quieren hacer ese trabajo. Es importante que te guste lo que haces, no nomás ir al trabajo sin ganas de aprender. Tienes que esforzarte; aprender para poder enseñar; aprender hacer todos los trabajos. Creo que es lo más importante.

Si te gusta, si es algo que quieres seguir haciendo, dedícale más esfuerzo. Si no te gusta lo que haces, no lo vas a hacer con gusto, no vas a querer ver los resultados. Nomás vas a venir y hacer lo que te digan de mala manera. Lo más importante es tener motivación. 

Mi recomendación es seguir aprendiendo. Cada día podemos aprender más. Hay muchos recursos disponibles —de hecho, existen programas de liderazgo y programas de agricultura— y es bueno salir y aprender. Así creo que nos va a hacer más fuertes como industria. •