
La eliminación de hojas y el retiro de las redes contribuyen a intensificar el color de las manzanas.
Estas son las conclusiones a las que ha llegado Lee Kalcsits, de la Universidad Estatal de Washington, cátedra dotada de fisiología ambiental de los árboles frutales. Kalcsits ha completado recientemente dos estudios independientes de cuatro años de duración sobre ambas técnicas y ha concluido que las dos ofrecen beneficios similares.
Tanto las redes como las hojas dan sombra a las manzanas durante la época más calurosa del verano, protegiéndolas de las quemaduras solares. La eliminación de cualquiera de los dos elementos —ya sea soplando las hojas o retirando las redes— elimina la barrera y permite que la luz solar penetre en la canopia y dé color a la fruta.
Un mayor color de la fruta aumenta los beneficios, por lo que las redes podrían significar hasta USD $5000 por acre en ganancias, suponiendo un precio de USD $56 por caja y 60 cajas por acre, según los cálculos de Kalcsits.
Además, ambos tienen tiempos similares, según determinó la investigación.

“Ambos abren la canopia y aumentan la luz… y tanto si los tratamientos se aplicaban o siete o catorce días antes de la cosecha, el efecto positivo sobre el color rojo era evidente”, afirmó.
Los dos proyectos, dirigidos por los estudiantes de maestría Noah Willsea y Orlando Howe, fueron financiados durante cuatro años con aproximadamente USD $256,000 en total, por la Comisión de Investigación de Árboles Frutales de Washington (Washington Tree Fruit Research Commission). Los investigadores tienen previsto presentar informes detallados de sus hallazgos a revistas científicas este invierno.
Kalcsits suele aconsejar a los productores que “amontan” estrategias de mitigación de las quemaduras solares —mallas, nebulización y administración de la canopia— porque una sola ya no es suficiente. Los veranos pueden ser demasiado calurosos en la árida zona del este de Washington.
“Las mallas pueden tener una eficacia limitada si las temperaturas superan los 105 °F (40.5 °C), por lo que la nebulización es importante si el productor quiere limitar todas las quemaduras solares en los cultivos susceptibles”, afirmó.
Entre otros resultados clave de Kalcsits se encuentran:
—La eliminación de solo el 25 % de las hojas ofreció beneficios. Como era de esperar, la eliminación de más del 75 % de las hojas aumentó el daño por quemaduras solares. La eliminación de la mitad de la cobertura foliar redujo la floración y el rendimiento, pero no afectó al vigor.
—La eliminación de las hojas tuvo poco efecto sobre el contenido de carbohidratos en los tejidos de las manzanas.
—Las mallas ofrecen más protección contra las quemaduras solares que el enfriamiento por evaporación, que redujo las quemaduras solares graves cuando se utilizó junto con las mallas, pero no mucho por sí solo durante la famosa ola de calor de junio de 2021, cuando las temperaturas altas récord abrasaron el noroeste del Pacífico durante una semana entera.
Es posible que Kalcsits continue con parte de su investigación sobre redes y defoliación con socios de otras regiones de Estados Unidos, gracias a una nueva subvención de USD $6.75 millones para estudiar la mitigación climática de las frutas de pepita, financiada por la Iniciativa de Investigación de Cultivos Especializados del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture Specialty Crop Research Initiative).
“Proponemos realizar más experimentos coordinados de defoliación en diferentes regiones de los Estados Unidos y también continuaremos con ensayos aplicados sobre redes protectoras para reducir las quemaduras solares y aumentar la calidad de la fruta”, afirmó.
La aplicación comercial
La aplicación de los resultados a las huertas comerciales dependerá de cada productor, señaló Kalcsits.
Las cosas pueden complicarse. “Hay muchos factores que hay que tener en cuenta”, afirmó Matt Jeffery, vicepresidente de huertas de McDougall and Sons, en Wenatchee. La empresa colaboró en los ensayos de defoliación de Kalcsits y fue uno de los primeros productores de Washington en adoptar redes retráctiles tipo cortina.
Sin embargo, desde 2019, McDougall and Sons no ha instalado nuevas redes. La empresa considera que la nebulización es menos costosa de instalar y desplegar. La nebulización se utiliza principalmente para proteger contra las quemaduras solares, pero puede ayudar al desarrollo del color en la época adecuada del año, afirmó Jeffery.
Sin embargo, la empresa utiliza defoliadores cada otoño y cuenta con una flota de unas 10 máquinas Fruit Tec REDpulse y Collard. El momento adecuado es un reto logístico, según Jeffery. Los responsables ponen en marcha las máquinas una vez que están seguros de que el calor del verano ha pasado, con el objetivo de hacerlo aproximadamente tres semanas antes de la cosecha.
“En realidad, lo hacemos tan pronto como podemos, siempre que no preveamos que vienen olas de calor importantes”, afirmó.
No siempre logran alcanzar sus objetivos, especialmente debido al umbral semanal de 40 horas establecido por Washington antes de que se requiera el pago de horas extras, explicó Jeffery.
Deshojan las variedades Cripps Pink, Ambrosia y Envy, que se cosechan más tarde en otoño.

No deshojan las Galas porque el clima suele ser demasiado caluroso en el momento de la cosecha. Tampoco lo hacen con las Honeycrisp, ya que la fruta es muy susceptible a caerse y puede sufrir daños por contacto con las ramas. En el caso de las WA 38, no se requiere deshoje porque las manzanas desarrollan buen color sin ayuda.
“Con esas máquinas casi se puede obtener color incluso en la oscuridad”, dijo Jeffery. Kalcsits observó el mismo efecto en algunos de sus ensayos con la variedad WA 38.
McDougall and Sons también extienden telas reflectantes para potenciar el color, una vez que están seguros de que las olas de calor han pasado. Sin embargo, han tenido dificultades con esta práctica, ya que han tenido que activar el sistema del enfriamiento por evaporación después de colocar la tela.
Incluso antes de que concluyera el proyecto, Chelan Fruit aplicó los resultados de las pruebas con redes en Monument Hills Orchard, cerca de Quincy, donde Kalcsits también llevó a cabo algunas de sus ensayos, según Garrett Grubbs, director de la empresa en aquel momento.
Los productores solían dar por sentado que era necesario exponer las manzanas a la luz solar durante mucho más tiempo, lo que aumentaba el riesgo de quemaduras solares, daños por granizo y otros peligros, según Grubbs.
“Esos siete días aportan muchos beneficios”, afirmó Grubbs.
Eso es especialmente importante para una huerta como Monument Hills, que cuenta con mallas no retráctiles. Una vez que el personal las enrolla para el otoño, “no hay vuelta atrás”, explicó Grubbs.
Esta huerta es ahora propiedad de International Farming y está gestionado por AgriMACS.
Grubbs ahora trabaja como enólogo y administra la huerta de 100 acres de su familia, cerca de Entiat. No tiene mallas, pero ha aplicado la misma estrategia al uso de telas reflectantes. Lo utiliza mucho más cerca de la fecha de la cosecha, lo que reduce el riesgo de quemaduras solares y permite que sus trabajadores recorran las hileras para aplicar los fungicidas finales.
Descubrió que los resultados eran aplicables de inmediato.
“Es útil”, dijo. “No hay que esperar 10 años”. •
Un estudio sobre la mitigación climática recibe financiación
La Universidad Estatal de Washington (WSU) recibió una subvención de USD $6.75 millones de la Iniciativa de Investigación de Cultivos Especializados del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (U.S. Department of Agriculture Specialty Crop Research Initiative) para estudiar estrategias de mitigación climática en huertas de manzanos y perales.
Con esta financiación, Lee Kalcsits, profesor asociado y titular de la cátedra en fisiología ambiental de los frutales, dirigirá un equipo de 21 científicos de siete instituciones en un proyecto de cuatro años para estudiar la resistencia al frío de nuevos cultivares, mitigar las quemaduras solares y mejorar el desarrollo del color rojo, entre otros temas de investigación previstos.
Kalcsits afirmó que el proyecto dará a investigadores de distintas partes del país la oportunidad de compartir sus conocimientos. Por ejemplo, los productores de las regiones áridas de Washington enfrentan principalmente temperaturas elevadas, aunque recientemente han sufrido pérdidas por el frío, también. En el este de Estados Unidos, el riesgo de heladas es mayor, pero los climatólogos predicen que en el futuro, los productores de esa región deberán enfrentar olas de calor con más frecuencia.
Entre sus objetivos se incluyen el desarrollo de modelos que permitan a los agricultores evaluar los riesgos con mayor fiabilidad, así como un estudio histórico sobre los efectos de las temperaturas extremas y análisis comparativo de costes y beneficios de distintas estrategias de mitigación.
Además de a la WSU, participan en el proyecto la Universidad de Cornell, la Universidad de Maine, la Universidad Estatal de Míchigan, la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad Estatal de Oregón y el Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA Agricultural Research Service).
—R. Courtney
