Creciendo junto a los productores desde 1946

Navegando por los cambios del programa H-2A

Expertos en mano de obra agrícola comparten consejos sobre las nuevas normas para solicitar trabajadores contratados.
Durante su intervención en la reunión anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington (Washington State Tree Fruit Association), celebrada en Wenatchee en diciembre, Daniel Ross —de Seso, una empresa de mano de obra para el sector agroindustrial— compartió algunos consejos para los productores que soliciten trabajadores H-2A para la temporada 2026, a raíz de los recientes cambios en el programa. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Durante su intervención en la reunión anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington (Washington State Tree Fruit Association), celebrada en Wenatchee en diciembre, Daniel Ross —de Seso, una empresa de mano de obra para el sector agroindustrial— compartió algunos consejos para los productores que soliciten trabajadores H-2A para la temporada 2026, a raíz de los recientes cambios en el programa. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Los productores que contratan trabajadores con visa H-2A se están preparando para la temporada de 2026 con un poco menos presión salarial y mayor flexibilidad, a raíz de los cambios implementados en la política federal del año pasado.

“Hay muchos cambios que navegar en muy poco tiempo”, afirmó Daniel Ross, de Seso, una empresa de servicios de mano de obra para el sector agroindustrial.

A finales de 2025, la administración federal estadounidense modificó el método de cálculo de la tasa salarial de efecto adverso (Adverse Effect Wage Rate o AEWR, por sus siglas en inglés) y autorizó la entrada escalonada de trabajadores con un solo contrato H-2A, cambios que cuentan con un amplio apoyo entre los grupos de empleadores agrícolas.

Pero los cambios también traen consigo nueva incertidumbre.

Para modificar los cálculos de la AEWR, el Gobierno utilizó una herramienta poco habitual conocida como “norma definitiva provisional”, que podría mantenerse indefinidamente o revisarse en cualquier momento. Los grupos que representan a los empleadores agrícolas están pidiendo aún más cambios, mientras que el Sindicato de los Trabajadores Agrícolas de América (UFW, por sus siglas en inglés) ha impugnado las revisiones de la AEWR ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos en California.

En general, el sistema H-2A sigue siendo complicado, costoso y con riesgos legales, advirtieron Ross y otros expertos en temas laborales agrícolas que participaron en la reunión anual de la Asociación de Árboles Frutales del Estado de Washington (Washington State Tree Fruit Association) en diciembre y en entrevistas posteriores con Good Fruit Grower. Los expertos compartieron consejos para los productores que trabajan con sus abogados o agentes con el fin de completar las órdenes de trabajo de 2026.

Esté preparado

Las nuevas normas establecen patrones, por lo que los grupos de empleadores sugieren a los productores que busquen condiciones favorables durante el primer año.

Tomemos como ejemplo los nuevos niveles laborales. Cada estado tiene dos AEWR: uno para el nivel de habilidad 1 y otro para el nivel de habilidad 2, que conlleva un salario más alto. Las agencias estatales de empleo deciden que nivel es apropiado para cada tarea. En el estado de Washington, esta función recae en el Departamento de Seguridad Laboral (Employment Security Department). La determinación se basa en las descripciones de las tareas en las solicitudes de empleo H-2A y en los criterios del Departamento de Trabajo (Department of Labor) federal. Para ello consideran la complejidad del trabajo, la experiencia requerida, las certificaciones especiales y el grado de supervisión necesario.

Según Kate Tynan, vicepresidenta del Consejo Hortícola del Noroeste (Northwest Horticultural Council), la mayoría de las tareas en las huertas serán de nivel de habilidad 1. Aconseja a los productores que se opongan si consideran que la agencia estatal de empleo ha clasificado injustamente a los trabajadores en el nivel de habilidad 2. Incluso cuando los productores ya tenían previsto pagarles aproximadamente lo mismo.

En algunos casos, el Departamento de Trabajo clasificaba el primer corte de manzanas —según el color y la firmeza— como un trabajo de nivel de habilidad 2, debido a su complejidad. Sin embargo, los productores no deben asumir que ese será el caso en todas las solicitudes de trabajo, según Tynan. Los otros tres criterios sitúan el primer corte en el nivel de habilidad 1.

“Los productores deben estar preparados para explicárselo a la agencia estatal de empleo”, afirmó.

Un mínimo no obligatorio

La AEWR sigue funcionando como un salario mínimo dentro del programa H-2A. Sin embargo, los empleadores que utilizan este programa también están sujetos a los salarios mínimos de su estado. En Washington, además, deben cumplir con los salarios vigentes, que en muchos casos pueden ser superiores a la AEWR.

Efectivamente, este año la mayoría de los productores de fruta de árbol del noroeste ven los cambios en la AEWR como una oportunidad para reducir los salarios que pagan a sus empleados H-2A, explicó Enrique Gastelum, director ejecutivo de WAFLA (Asociación de trabajadores y mano de obra agrícola), el mayor facilitador del programa H-2A de Washington. Al mismo tiempo, muchos están considerando ofrecer a los trabajadores nacionales un poco más que el año pasado, debido a los costos adicionales asociados al empleo de trabajadores H-2A que van más allá del salario. Está permitido, siempre y cuando se les paguen a los trabajadores locales al menos lo mismo que sus homólogos H-2A, señaló.

Además, los cambios en la normativa no redujeron de forma automática la AEWR, sino que modificaron la metodología usando datos distintos. En la mayoría de los estados, la AEWR bajó, aunque en algunos casos excepcionales aumentó. Como resultado, los salarios de los trabajadores nacionales que ocupan puestos de nivel 2 en Idaho subieron un 1.4 %.

Como es habitual, Gastelum aconsejó incluir aumentos salariales por antigüedad y bonificaciones discrecionales en sus órdenes de trabajo H-2A.

Gráfico que muestra los resultados de los cambios recientes en la tasa salarial de efectos adversos (AEWR) y los salarios H-2A. (Fuente: Departamento de Trabajo de EE. UU.; Gráfico: Jared Johnson/Good Fruit Grower)
Gráfico que muestra los resultados de los cambios recientes en la tasa salarial de efectos adversos (AEWR) y los salarios H-2A. (Fuente: Departamento de Trabajo de EE. UU.; Gráfico: Jared Johnson/Good Fruit Grower)

Cambios a mitad de temporada

El AEWR podría cambiar a mitad del período contractual, advirtió Tynan.

La nueva metodología se basa en la encuesta federal de Estadísticas Ocupacionales y Salariales (Occupational Employment and Wage Statistics), que se publica en julio. Ese calendario podría significar cambios significativos en los costos laborales justo en medio de la cosecha de cerezas, uno de los períodos más intensos del año para el sector frutícola.

No es un subsidio de vivienda

El nuevo método de la AEWR incorpora un ajuste de compensación adverso que establece para los trabajadores locales un salario mínimo más alto que el de los trabajadores H-2A a fin de reflejar el valor de la vivienda. La ley federal exige a los empleadores proporcionar vivienda a los trabajadores H-2A, mientras que la mayoría de los trabajadores locales pagan la suya, ya sea mediante alquiler o hipoteca.

No pretende compensar a los productores por proporcionar alojamiento a los trabajadores H-2A, según los expertos. La intención de la nueva norma es que la equidad salarial exigida en el programa H-2A tenga en cuenta el costo de la vivienda que los trabajadores locales ya asumen por el hecho de vivir cerca del lugar de trabajo.

“He escuchado a mucha gente decir, ‘deducción por alojamiento’. Cuando utilizamos esa expresión, somos nuestros peores enemigos en la comunidad H-2A”, señaló Ross.

Entrada escalonada

Durante años, los grupos de fruticultores han pedido al gobierno federal que permita un solo contrato para los trabajadores que llegan en diferentes épocas, como la poda de primavera, la cosecha de cerezas en verano o la cosecha de manzanas en otoño. Las regulaciones anteriores exigían órdenes de trabajo separadas y tarifas correspondientes distintas. Las nuevas normas permiten la consolidación.

Eso es bueno, pero tiene sus propios inconvenientes, explicó Gastelum.

La norma cita la cláusula de contratación positiva del programa H-2A, la que exige a los agricultores buscar y contratar primero a trabajadores locales cualificados, durante la primera mitad del contrato. Ese período comienza con la entrada escalonada, es decir, cuando llega el primer grupo de trabajadores H-2A, por lo que concluye antes. Así, si un trabajador local cualificado se presenta en septiembre para un contrato que va de febrero a noviembre, no es necesario contratarlo, aunque acabe de empezar a cortar manzanas.

Sin embargo, si el mismo solicitante se presenta en abril, porque ha visto un anuncio sobre el corte de manzanas que comienza en septiembre, podría ser elegible para la poda u otros trabajos en ese momento. Conviene preguntarle si está interesado o si reúne las calificaciones para esos trabajos antes de rechazarlo, aconsejó Gastelum.

“Puede que sea necesario investigar un poco más a fondo y capacitar mejor a su personal administrativo”, señaló.

En la práctica

El productor Sam Godwin ya ha contratado a trabajadores H-2A para este año y se muestra prudentemente optimista de que las cosas serán más fáciles y económicas con las nuevas normas del gobierno federal.

“A primera vista parece una buena noticia, pero no lo sabremos hasta que sea definitivo y haya gente aquí”, afirmó.

Godwin depende mayormente de los trabajadores H-2A porque su huerta está en Tonasket, Washington, cerca de la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Está lejos de Wenatchee y Yakima, los principales centros de población del centro de Washington. Tiene dificultades para encontrar trabajadores locales. La mayor parte de su equipo estacional H-2A lleva unos 15 años regresando cada año a su huerta.

Las nuevas normas simplifican las cosas y quizá las abaraten un poco, pero no están provocando una oleada de contrataciones. De hecho, este año Godwin contratará a menos trabajadores. Al igual que muchos otros en el sector de la manzana que enfrentan un exceso de oferta, está reduciendo la superficie que cultiva, ya sea talando árboles o rescindiendo contratos de arrendamiento.

“Las nuevas normas son un paso en la dirección correcta”, afirmó. “Pero eso no significa que vayamos a expandir y hacer más”. •

Este artículo ha sido traducido por Jean Dibble y revisado por Jutsely Rivera. Puede ponerse en contacto con Jean en jean@goodfruit.com.