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Producción de fruta en la soleada Sudáfrica

Los paneles solares y las huertas se empapan del sol sudafricano, que impulsa la industria frutícola de la región, centrada en la exportación y valorada en USD $1 billón.
Fruit2U Packers, de Wellington, Sudáfrica, ha instalado recientemente paneles solares para mantener encendidas las luces y en funcionamiento el sistema de refrigeración del empaque durante los cortes de electricidad habituales, conocidos como el reparto de carga (la distribución de la carga eléctrica entre varios generadores), uno de los muchos retos logísticos a los que se ha adaptado en los últimos años la industria frutícola del país, centrada en la exportación. Alrededor del empaque se extienden los 200 acres de ciruelos de la empresa agrícola Sandrivier, muchas de ellas cubiertas con redes fijas para proteger los árboles de los daños del sol y el viento y aumentar la calidad de la cosecha destinada a la exportación. La Asociación Internacional de Frutales (IFTA, por sus siglas en inglés) visitó la región de Sudáfrica en diciembre del 2024. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Fruit2U Packers, de Wellington, Sudáfrica, ha instalado recientemente paneles solares para mantener encendidas las luces y en funcionamiento el sistema de refrigeración del empaque durante los cortes de electricidad habituales, conocidos como el reparto de carga (la distribución de la carga eléctrica entre varios generadores), uno de los muchos retos logísticos a los que se ha adaptado en los últimos años la industria frutícola del país, centrada en la exportación. Alrededor del empaque se extienden los 200 acres de ciruelos de la empresa agrícola Sandrivier, muchas de ellas cubiertas con redes fijas para proteger los árboles de los daños del sol y el viento y aumentar la calidad de la cosecha destinada a la exportación. La Asociación Internacional de Frutales (IFTA, por sus siglas en inglés) visitó la región de Sudáfrica en diciembre del 2024. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Bajo el ardiente sol sudafricano, el enfriamiento rápido es fundamental para proteger la calidad de las ciruelas, que afrontan un viaje de hasta un mes para llegar a los consumidores en Europa.

Fruit2U Packers, empaque de fruta de hueso, uva de mesa y fruta cítrica, ha instalado recientemente paneles solares para que el empaque pueda mantener el suministro eléctrico durante los frecuentes cortes de electricidad de Sudáfrica, lo que se conoce como el reparto de carga (la distribución de la carga eléctrica entre varios generadores).

“He medido la temperatura interior de ciruelas, que llegaba a los 52 grados (Celsius)”, dijo Marius Voigt, director de operaciones del empaque. Eso equivale a unos 125 grados Fahrenheit, o como dijo Voigt, “medio cocidas”.

Las cámaras de refrigeración de aire forzado del empaque Fruit2U Packers forman una parte integral de la administración de una cadena de refrigeración orientada a la exportación y protegen la calidad de la fruta de hueso y la uva de mesa que se dirigen desde las huertas del Grupo LeRoux a compradores de todo el mundo. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Las cámaras de refrigeración de aire forzado del empaque Fruit2U Packers forman una parte integral de la administración de una cadena de refrigeración orientada a la exportación y protegen la calidad de la fruta de hueso y la uva de mesa que se dirigen desde las huertas del Grupo LeRoux a compradores de todo el mundo. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Las fuerzas impulsoras detrás de cambios como estos en las huertas de Sudáfrica – la necesidad de mitigar el estrés climático y de producir cosechas constantes consistentes de fruta de alta calidad – resultarán familiares para los productores de todo el mundo. 

Pero el contexto en el que operan los productores sudafricanos crea muchas diferencias. El bajo coste de la mano de obra permite un tipo de formación y poda detalladas con las que los cultivadores norteamericanos sólo pueden soñar. Sin embargo, la electricidad es constante y es cara, el agua es escasa y la falta de frío invernal obliga a depender de los productos químicos. Además, los mercados primarios de exportación son cada vez más restrictivos y la joven democracia sudafricana sólo tiene 30 años; aunque muchas cosas han cambiado desde el final del apartheid, persisten profundas desigualdades raciales y económicas.

Todo ello permitió a los de la Asociación Internacional de Frutales (IFTA, por sus siglas en inglés) realizar un fascinante recorrido por el Cabo Occidental, donde en cada valle, entre un laberinto de montañas, se esconden regiones de cultivo únicas: los cítricos y las uvas de mesa que dan paso a ciruelas, nectarinas y uvas de vino en las regiones más cálidas, mientras que las manzanas y las peras pueden encontrarse donde la elevación ofrece al menos un poco de frío invernal.

En diciembre, la IFTA visitó esta región enfocada en la fruta y se alojó en Stellenbosch, una ciudad universitaria con raíces holandesas tan arraigadas que los visitantes podrían haberse sentido transportados a las calles empedradas de Europa. Los visitantes atravesaron uno u otro puerto de montaña para llegar cada día a un microclima distinto y conocer a un productor que intentaba optimizar la producción.

Para visitar las huertas de Dutoit Agri en Koue Bokkeveld, una región sudafricana de cultivo de gran altitud conocida por su producción de manzanas, peras y cerezas, los miembros de la IFTA se subieron a unos remolques. La escasez de agua limita la superficie que la empresa puede dedicar a los frutales. (Kate Prengaman/Good Fruit Grower)
Para visitar las huertas de Dutoit Agri en Koue Bokkeveld, una región sudafricana de cultivo de gran altitud conocida por su producción de manzanas, peras y cerezas, los miembros de la IFTA se subieron a unos remolques. La escasez de agua limita la superficie que la empresa puede dedicar a los frutales. (Kate Prengaman/Good Fruit Grower)

La producción sudafricana de fruta de hueso y de fruta pomoidea (fruta de pome o fruta de pepita) es una industria de USD $1,000 millones, con 1,100 productores y 68,000 trabajadores agrícolas que producen unos 2 millones de toneladas métricas de fruta de 710 variedades que se consumen en 86 países, explicó Mariette Kotze, la responsable de servicios de apoyo al Hortgro, la asociación de productores de fruta de hueso y fruta pomoidea financiada por la Comisión Europea.

Con más del 80% de la producción exportada, “tenemos que adoptar una visión global”, dijo.

Los expertos en exportación

Todas las huertas sudafricanas aspiran a cultivar fruta de la calidad requerida para la exportación, y los productores se centran sobre todo en intentar que cada temporada una mayor parte de sus cosechas alcance esas calidades superiores. La relativa debilidad de la moneda sudafricana llamada rand, también les favorece en los mercados de exportación a los que abastecen.

“Nuestra exportación es realmente lo que impulsa la rentabilidad en Sudáfrica, así que queremos maximizar la fruta que entra en la exportación”, afirmó Hannes Laubscher, de United Export.

Trabajadores recogen ciruelas de la variedad Black Splendor en la empresa Sandrivier Estate, Wellington. Según el encargado de la huerta, Stephan Strauss, en esta huerta de exportación realizan el corte de fruta entre tres y seis veces cada año. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Trabajadores recogen ciruelas de la variedad Black Splendor en la empresa Sandrivier Estate, Wellington. Según el encargado de la huerta, Stephan Strauss, en esta huerta de exportación realizan el corte de fruta entre tres y seis veces cada año. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Los objetivos de exportación han impulsado en gran medida la adopción generalizada de mallas para reducir las quemaduras solares en la fruta pomoidea y los daños causados por el sol y el viento en la fruta de hueso.

“El 60% de la fruta de nuestras huertas sin malla se destina a la exportación. En las huertas con malla, es el 90% lo que realmente cambia su rentabilidad”, dijo Laubscher cuando los visitantes fueron a un bloque de nectarinas de alta densidad en su cuarto año de producción en Oudewagendrift Farm. Los árboles están plantados en un sistema de forma en V que permite que los postes de la espaldera sostengan las redes.

Entretanto, la adaptación a los gustos mundiales impulsa el cambio de cultivares. En el Reino Unido, los consumidores quieren duraznos con forma de donut y las familias del Oriente Medio, piden manzanas pequeñas. En el caso de las peras, el principal mercado para los cultivares tradicionales ha sido la Unión Europea, pero en Asia y el Oriente Medio hay una demanda creciente de peras ruborizadas (peras chapeadas) que los productores sudafricanos están plantando para abastecer.

“Las peras nos están dando más por hectárea que las manzanas”, dijo Willie Kotze, director técnico de Dutoit Agri, cuando los participantes de la gira visitaron un bloque de peras de la variedad Cape Rose, un cultivar chapeado comercializado bajo el nombre Cheeky.

El productor Justin Mudge, propietario de Chiltern Farms, en el valle de Vyeboom donde abunda la fruta pomoidea, llevó el grupo a un bloque de peras de la variedad Forelle en su sexta temporada de producción plantado en la raiz BA 29, un precoz portainjerto de membrillo que permitió a la empresa agrícola plantar a una distancia de 1 metro entre árboles y entrar en producción mucho más rápidamente.

Las peras de la variedad Forelle representan una oportunidad de crecimiento para la empresa agrícola Chiltern Farms, situada en el valle de Vyeboom. El propietario Justin Mudge, a la derecha, habla del creciente mercado asiático de la pera ruborizada y de la nueva plantación de alta densidad de su equipo en portainjertos BA 26 cuyo objetivo es hacer que los árboles en espaldera empiezan a producir fruta lo antes posible. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Las peras de la variedad Forelle representan una oportunidad de crecimiento para la empresa agrícola Chiltern Farms, situada en el valle de Vyeboom. El propietario Justin Mudge, a la derecha, habla del creciente mercado asiático de la pera ruborizada y de la nueva plantación de alta densidad de su equipo en portainjertos BA 26 cuyo objetivo es hacer que los árboles en espaldera empiezan a producir fruta lo antes posible. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

“Esperamos obtener entre 60 y 70 tonnes de fruta de alta calidad por hectárea”, dijo Mudge, quien se alegra de haber desoído el consejo de su padre de no invertir en la variedad Forelle (Se traduce en 60 a 70 bines por acre, suponiendo 900 libras de fruta por bin).

 “Me opuse, pero cambiaron dos cosas: el portainjerto y el mercado”, dijo su padre, Nigel Mudge, defendiendo su postura original de que los consumidores europeos no estaban entusiasmados con la variedad de pera Forelle. “Con el cambio de portainjertos, pasamos de tardar ocho o nueve años hasta la comercialización a cuatro o cinco años. y es una pera preciosa”.

Una visión totalmente diferente del mano de obra

El desempleo en Sudáfrica roza el 30% y el salario mínimo agrícola equivale USD $1.50 la hora, lo que crea un contexto laboral totalmente diferente a lo que es típico para los productores de la gira IFTA.

“La mecanización no ocupa un lugar destacado en la agenda sudafricana porque tenemos la responsabilidad ética de crear puestos de trabajo en las huertas”, afirmó Karen Theron, profesora emérita de la Universidad de Stellenbosch.

Esta filosofía sobre la mano de obra existe tanto en las huertas como en los empaques. Por ejemplo, Fruit2U Packers, de Wellington combina la vanguardia de la tecnología de clasificación de tamaños y el grado de color, cámaras de refrigeración de aire forzado e innovadoras estanterías móviles de almacenamiento de paletas para crear eficiencia en una inmensa cámara frigorífica, pero todo el empaquetado se hace a mano.

“Para el Sr. LeRoux (el propietario) es importante ser un creador de empleo”, afirmó Voigt, añadiendo que no quiso invertir en la tecnología que eliminara puestos de trabajo durante una reciente renovación de la línea de empaque, sino sólo en la tecnología que mejorara la calidad de la fruta.

Son necesarias muchas tareas intensivas en mano de obra en las huertas para crear árboles productivos y eficientes en el difícil clima, afirmó Kotze, de Dutoit. Esto es así aun aparte de los portainjertos. Las manzanas con raíces vigorosas requieren mucho trabajo de dominación para producir una cosecha consistente y bien coloreada, mientras que las jóvenes huertas con portainjertos enanos necesitan formación y a menudo una minuciosa aplicación de incisos precisos de injerto y MaxCel (6-benciladenina), un regulador del crecimiento vegetal, para llenar su espacio.

Purity Mukaudatsama ata unas ramas de un manzano en la huerta Oewerzicht, en Greyton, durante el raleo temprana del desarrollo de la fruta. El menor coste de la mano de obra permite a los productores sudafricanos invertir mucho en la formación de los árboles. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Purity Mukaudatsama ata unas ramas de un manzano en la huerta Oewerzicht, en Greyton, durante el raleo temprana del desarrollo de la fruta. El menor coste de la mano de obra permite a los productores sudafricanos invertir mucho en la formación de los árboles. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

“Se trata de muchísima manipulación para conseguir que un árbol débil llene el espacio y que produzca”, dijo refiriéndose a un bloque de manzanos de la variedad BigBucks Gala, un popular sport (variedad mutante) sudafricana del color rojo plantado sobre la raíz M.9 Nic 29 con un espaciado interior de 1.25 metros y filas de 3.5 metros. (Esto equivale aproximadamente a una distancia entre hileras de 12 pies y una distancia entre árboles de 4 pies.)

Kotze detalló los insumos de mano de obra para un bloque maduro de frutales en términos de días-trabajador por hectárea, o unos dos acres y medio: de 20 a 30 días-trabajador por hectárea para la poda, de 25 a 30 para el raleo, cinco para colocar la malla, seis para el material reflectante y, para la cosecha, calcula unos tres bines por trabajador y día. Sin embargo, la estadística realmente llamativa es de la formación de los árboles en su segundo año: de 150 a 200 días-trabajador.

“Entre el 35% y el 40% de nuestro coste de producción es mano de obra, así que podemos permitirnos gastar eso para que el sistema funcione”, afirmó.

El vigor es una virtud y también un vicio

La mayoría de las 17,500 hectáreas de manzanos sudafricanos (esto equivale 42,000 acres) fueron injertados en portainjertos semi-enanos, como el M.7 y el MM.109. Los productores suelen necesitar más vigor para compensar la pobreza de los suelos y la falta de frío invernal.

“Tenemos muchas dificultades para hacer coincidir la raíz con el vástago y el lugar”, dijo Kotze.

Existe una batalla entre las vigorosas huertas tradicionales y los efectos del sol y el color, dijo Graeme Krige, director general de la empresa consultoria Fruitmax Agri, quien dirigió las visitas a la empresa agrícola Oewerzicht en Greyton, ubicado en el límite de la idoneidad climática para las manzanas.

Llevó al grupo a una huerta típica de 10 años: la variedad de manzana Cripps Red estaba plantada en la raíz MM.109 con una distancia de 1.5 metros entre las hileras de los árboles. Los árboles solían perder entre 30 y 40 por ciento de la cosecha debido a las quemaduras solares, así que empezaron a utilizar mallas de sombreo. Las mallas redujeron las quemaduras solares, pero también debilitaban el color, por lo que ahora eliminan las hojas a mano para fomentarlo.

Graeme Krige, de pie en la fila de contenedores, explica a los visitantes de la IFTA cómo las mallas de sombreo eliminaron las pérdidas de entre el 30% y el 40% debidas a quemaduras solares que sufría anteriormente esta huerta de manzanas de la variedad Cripps Red de la empresa agrícola Oewerzicht, en Greyton. Pero las mallas también reducen el color de la fruta, por lo que la empresa lo compensó con material reflectante, explicó Krige, director general de la consultora Fruitmax Agri, anfitriona de la visita a Oewerzicht. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Graeme Krige, de pie en la fila de contenedores, explica a los visitantes de la IFTA cómo las mallas de sombreo eliminaron las pérdidas de entre el 30% y el 40% debidas a quemaduras solares que sufría anteriormente esta huerta de manzanas de la variedad Cripps Red de la empresa agrícola Oewerzicht, en Greyton. Pero las mallas también reducen el color de la fruta, por lo que la empresa lo compensó con material reflectante, explicó Krige, director general de la consultora Fruitmax Agri, anfitriona de la visita a Oewerzicht. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

Esta temporada el bloque productivo produjo 115 toneladas métricas por hectárea y el año pasado cosechó 156 toneladas.

Eso equivale a 156 bines por acre. Las cifras de producción pueden parecer elevadas a los que participaban en la gira, pero esto se debe a que los objetivos de producción sudafricanos son diferentes.

“A ustedes les gustan las manzanas grandes, y nosotros las cultivamos pequeñas”, dijo Mudge, añadiendo que, al servir a tantos mercados de exportación, los productores sudafricanos pueden encontrar los mercados adecuados para las diferentes calidades de fruta.

Los árboles grandes producen muchas manzanas, sí, pero las cosechas son inconsistentes en términos de calidad, afirmó Kotze. Los productores progresistas están pasando a densidades más altas y portainjertos más precoces, pero en esa transición aumenta el riesgo de las quemaduras solares.

“Plantar en una raíz enana nos obliga a plantar con malla”, dijo. 

Dutoit Agri utiliza los pozos de suelo como herramienta para comprender mejor el rendimiento de diferentes portainjertos en sus variados suelos en dos huertas en la región de Koue Bokkeveld. Esta información guiará a la empresa a medida que adopte más portainjertos enanos para crear huertas más eficientes y uniformes. Su estándar, M.7, que se muestra en la foto de la izquierda, crece bien en los suelos débiles mientras que M.9 Nic 29, en la foto de la derecha, puede tener dificultades para llenar el espacio sin un entrenamiento de árboles que requiere mucha mano de obra. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)
Dutoit Agri utiliza los pozos de suelo como herramienta para comprender mejor el rendimiento de diferentes portainjertos en sus variados suelos en dos huertas en la región de Koue Bokkeveld. Esta información guiará a la empresa a medida que adopte más portainjertos enanos para crear huertas más eficientes y uniformes. Su estándar, M.7, que se muestra en la foto de la izquierda, crece bien en los suelos débiles mientras que M.9 Nic 29, en la foto de la derecha, puede tener dificultades para llenar el espacio sin un entrenamiento de árboles que requiere mucha mano de obra. (TJ Mullinax/Good Fruit Grower)

De cara al futuro

Todos los productores reconocieron que el futuro traerá más retos climáticos y un aumento de los costes laborales.

“No podemos plantar una huerta hoy pensado que dentro de cinco o diez años seguirá siendo asequible”, dijo Krige. 

Las investigaciones están en marcha. Los participantes de la gira de IFTA se vieron nuevas plantaciones formales sobre portainjertos enanos de la variedad de manzana Geneva en Dutoit, sistemas de espaldera de forma en V que funcionan fácilmente con las plataformas sobre raíces semi-vigorosas en suelo rocoso en Oewerzicht, y plantaciones con un espaciado de los árboles de 1 metro por 3 metros sobre raíces M.9 en Chiltern (eso es en un espaciado de 3 por 12 pies).

“La mano de obra es mínima en esos bloques, frente a los grandes árboles nuestros a los que tenemos que dedicarles mucho tiempo en la poda y en los trabajos de detalle”, dijo Johann Bayer, encargado de una empresa de frutales en Chiltern, refiriéndose a las huertas M.9.

Ellos todavía están aprendiendo a cultivar en este “nuevo paradigma”, como lo llamó Mudge, pero una cosa está muy clara: “La solución no es utilizar el vigor para dar sombra a las manzanas; hasta ahora, ése ha sido nuestro modus operandi”, dijo.

—Artículo por Kate Prengaman 
—Fotos por TJ Mullinax


Mapa que muestra la región por la que la Asociación Internacional de Frutales recorrió Sudáfrica en diciembre de 2024. (Jared Johnson/Good Fruit Grower)
Mapa que muestra la región por la que la Asociación Internacional de Frutales recorrió Sudáfrica en diciembre de 2024. (Jared Johnson/Good Fruit Grower)

Cinco climas; cinco huertas

1. La empresa agrícola Sandrivier en Wellington
Esta huerta, propiedad del Grupo Le Roux, cuenta con más de 200 hectáreas de fruta de hueso, mayormente ciruelas cultivadas formadas en un sistema formal. Hasta el momento, 65 hectáreas están cubiertas con malla y se prevé cubrir más, explicó Stephan Strauss, responsable de la huerta. Aquí también se encuentra el empaque de Fruit2U Packers, que maneja la fruta de hueso y uva de mesa de las tierras de la empresa y, en la temporada baja, cítricos para los productores ajenos.

2. Huertas Kromfontein y Lindeshof en Koue Bokkeveld
Estas dos huertas de Dutoit Agri, que suman 1,000 hectáreas, se encuentran en una de las regiones de cultivo más frías del país y, gracias a su alta altitud, son las más adecuadas para cultivar manzanas, peras y las nuevas huertas de cerezos de la empresa. La región recibe entre 1,000 y 1,500 horas de frío, según el director técnico Willie Kotze, pero tiene suelos más débiles que dificultan la adopción de portainjertos enanos. “He visto raices M.9 en Europa más vigorosos que M.7 en nuestro clima”, afirmó. Este complejo remoto de huertas incluye viviendas para los trabajadores y una escuela primaria. Dutoit, una de las mayores empresas frutícolas familiares de Sudáfrica, tiene huertas en varias regiones productoras, que abarcan unas 5,000 hectáreas.

3. Chiltern Farms, en el valle de Vyeboom
Chiltern Farms cuenta con 250 hectáreas de manzanos y perales, además de 30 hectáreas de arándanos cultivados en contenedores, en varias propiedades del valle de Vyeboom, que forman parte de una extensa zona conocida por la producción de la fruta pomoidea (fruta de pome o fruta de pepita). La región recibe unas 800 horas de frío y cuenta con una red de embalses, los más grandes administrados por un distrito de riego y los más pequeños en la propia huerta, que captan las precipitaciones invernales para el riego del verano. El propietario, Justin Mudge, dijo que, en los últimos años, incluida la sequía del 2018, la empresa agrícola se ha beneficiado del hecho de que su padre y su abuelo eran ingenieros. La empresa también empaca y comercializa, con sus socios, para otros 17 productores de la zona.

4. Empresa agrícola Oewerzicht en Greyton
En este cálido lugar que sobrepasa los límites climáticos de la fruta pomoidea, Oewerzicht cuenta con 55 hectáreas de manzanos y 20 hectáreas de perales. La fruta es empaquetada y comercializada por el Grupo Two-A-Day, una cooperativa de productores con sede en el distrito de Elgin que controla unas 110,000 toneladas métricas de manzanas y 26,500 toneladas de peras al año. La empresa agrícola Oewerzicht disfruta de entre 200 y 300 unidades de frío al año, según Graeme Krige, director general de Fruitmax Agri, y depende en gran medida de los RBA (aditivos utilizados para reducir los efectos negativos de un frío invernal insuficiente)”. La empresa alberga varias investigaciones cooperativas e industriales de diversas variedades de fruta y portainjertos.

5. Oudewagendrift Farm en el valle del Nuy
El cálido valle de Nuy es el más adecuado para la fruta de hueso, por lo que esta huerta cuenta con 30 hectáreas de ciruelas, 60 de duraznos y nectarinas, incluidas 24 hectáreas bajo malla, así como una empresa lechera. El propietario y anfitrión de la visita, Wilhelm Naudé, explicó que la región experimenta anualmente unas 220 unidades de frío, pero que la genética moderna le permite tener una temporada de cosecha que va desde los principios de octubre hasta finales de marzo.

Este artículo ha sido traducido por Jean Dibble y revisado por Jutsely Rivera. Puede ponerse en contacto con Jean en jean@goodfruit.com.