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Revisa la fruta para combatir las moscas

El seguimiento de la fenología del cerezo es clave para manejar la Drosófila de alas manchadas.
Larva de la Drosófila de alas manchadas (spotted wing Drosophila o SWD) saliendo de una cereza. Esta plaga invasora daña el fruto al poner sus huevos en su interior. El seguimiento del desarrollo de las cerezas puede ayudar a predecir cuándo se producirá una infestación. (Nikki Rothwell/Michigan State University)
Larva de la Drosófila de alas manchadas (spotted wing Drosophila o SWD) saliendo de una cereza. Esta plaga invasora daña el fruto al poner sus huevos en su interior. El seguimiento del desarrollo de las cerezas puede ayudar a predecir cuándo se producirá una infestación. (Nikki Rothwell/Michigan State University)

Para proteger las huertas de cerezos de la Drosófila de alas manchadas (spotted wing Drosophila o SWD), es más importante revisar la fruta que observar las moscas.

Esa es una de las principales lecciones aprendidas por los investigadores de la Universidad Estatal de Míchigan (MSU) y los productores del noroeste del estado durante más de una década, desde que esta plaga invasora comenzó a infestar las huertas de cerezos de la región. La presencia de numerosos insectos en una parcela de cerezos no implica necesariamente que haya que empezar a pulverizar de inmediato. Las SWD no daña las cerezas hasta que ponen los huevos en su interior, y no lo hace hasta que la fruta está lo suficientemente madura.

Si los productores no desean pulverizar demasiado pronto y así desperdiciar producto, deben vigilar el desarrollo fenológico de la fruta, según la especialista en extensión de la MSU, Nikki Rothwell.

“Solíamos pulverizar cuando encontrábamos cierta cantidad de SWD en la huerta”, explicó, “pero esa medida era innecesaria”.

Usando una solución salina para extraer posibles larvas, los productores de Cherry Bay Orchards evalúan si las cerezas presentan infestación de la SWD. El modelo desarrollado por la Universidad Estatal de Míchigan utiliza la acumulación de grados-día para seguir la fenología de la fruta y anticipar cuándo esta plaga invasora podría comenzar a poner sus huevos dentro de las cerezas. (Emma Megill/Cherry Bay Orchards)
Usando una solución salina para extraer posibles larvas, los productores de Cherry Bay Orchards evalúan si las cerezas presentan infestación de la SWD. El modelo desarrollado por la Universidad Estatal de Míchigan utiliza la acumulación de grados-día para seguir la fenología de la fruta y anticipar cuándo esta plaga invasora podría comenzar a poner sus huevos dentro de las cerezas. (Emma Megill/Cherry Bay Orchards)

Tras muchos ensayos, Rothwell y otros investigadores del Centro de Investigación Hortícola del Noroeste de Míchigan (Northwest Michigan Horticulture Research Center) de la MSU concluyeron que el seguimiento de la acumulación de calor, la maduración de la fruta y el desarrollo fenológico puede ayudar a determinar cuándo la SWD comenzará a infestar las cerezas. Desarrollaron un modelo, ahora disponible en inglés en el sitio web Enviroweather de la MSU (enviroweather.msu.edu), que utiliza los grados-día de crecimiento para predecir el desarrollo de la cereza ácida y estimar cuándo la fruta será susceptible a la presencia dañina de la SWD.

Según el modelo, el riesgo de tener la plaga aumenta entre los 530 y los 650 grados-día de crecimiento tras la floración de la cereza. Rothwell señaló que el modelo tiende a ser conservador y aconsejó a los productores que pulverizaran un poco antes de lo necesario, por precaución.

Emma Megill, responsable de huerta en Cherry Bay Orchards, afirmó que predecir el comportamiento de la SWD plantea dificultades y que las poblaciones de la plaga pueden dispararse rápidamente. Gestiona huertas de cerezos a lo largo de la península de Leelanau, en el noroeste de Míchigan, con una distancia de unas 25 millas (40 kilómetros) entre las parcelas más al norte y las más al sur. La topografía, el paisaje y las fechas de floración varían de una parcela a otra, y lo mismo ocurre con el comportamiento de la SWD. Utilizando datos de diferentes estaciones meteorológicas, el modelo Enviroweather SWD le ayuda a planificar el momento adecuado de la pulverización adecuada para cada parcela. También le ayuda a planificar el plan de cosecha, afirmó.

En algunos años, la mosca invasora comienza a proliferar en junio, unas semanas antes de la cosecha. Los daños en la fruta pueden ser graves, y los productores incluso pueden verse obligados a abandonar parcelas enteras. En otros años, la plaga no ataca hasta después de la cosecha, cuando ya no queda fruta que dañar, explicó Megill.

Los investigadores siguen estudiando el comportamiento de la SWD, pero ya saben que la temperatura y las lluvias influyen. La plaga es mucho menos activa cuando el clima es fresco y seco, aunque las poblaciones de SWD pueden aumentar rápidamente en años cálidos y húmedos, según explicó Rothwell.

Las trampas no resultan muy eficaces para orientar las medidas de control. Las de muchas otras plagas se basan en feromonas, pero las trampas para la SWD atraen tanto a machos como a hembras imitando los compuestos volátiles de la fruta. Sin embargo, una vez que la fruta está lo suficientemente madura, la plaga no puede resistirse a ella y tiende a ignorarlas, explicó.

“Hemos tenido que reeducar a los productores, porque desde siempre les hemos dicho que usen trampas”, señaló Rothwell. “Ahora les digo que no las usen. No sirven de nada para esta plaga en particular”. •

Este artículo ha sido traducido por Jean Dibble y revisado por Jutsely Rivera. Puede ponerse en contacto con Jean en jean@goodfruit.com.