
El idioma representa una barrera entre los propietarios de huertas de Míchigan quienes hablan inglés, y sus trabajadores, principalmente hispanohablantes. Cuando un productor quiere enseñar a sus equipos una nueva técnica de poda, lo más sencillo es mostrarles cómo hacer los cortes. Explicarles las razones de esos cortes supone un desafío mayor.
“Mucha de la gente que realiza la poda nunca ha recibido capacitación técnica en la estrategia”, afirmó Dan Zemaitis, presidente de Michigan Pomesters, una organización de productores. “Se les muestra qué hacer, pero no por qué”.
Para solucionar este problema, el grupo Michigan Pomesters decidió organizar un día de campo sobre la técnica de poda impartida en español. En marzo, el evento se llevó a cabo en Joe Rasch Orchards, en la región de Fruit Ridge al norte de Grand Rapids, donde se concentra gran parte de la producción de manzanas del estado. Invitaron a un experto bilingüe en la poda para dirigir la charla: Mario Miranda Sazo, especialista en extensión frutícola de la Universidad de Cornell.
“Formar a la mano de obra hispana en su propio idioma es la mejor manera de transmitir conocimientos técnicos, especialmente sobre la poda”, afirmó Miranda Sazo. “Tienen mucha experiencia porque llevan años podando, pero a veces no comprenden por qué hacemos lo que hacemos”.
Kyle Rasch, gerente de la huerta Windy Ridge Orchards y miembro de la junta directiva de Pomesters, señaló que la mayoría de los trabajadores agrícolas de Ridge son trabajadores invitados H-2A procedentes de México. Rasch, quien habla español, calculó que aproximadamente la mitad de los cuadrilleros y supervisores hablan tanto inglés como español, pero que muy pocos de los demás trabajadores agrícolas dominan ambos idiomas.
Los codirectores de Joe Rasch Orchards, Katie y Manuel Vargas, también hablan español. Manuel es originario de Colombia. Señaló que casi todos sus trabajadores agrícolas son mexicanos o colombianos del programa H-2A.
“Siempre les hablo en español”, señaló Manuel. “Les explico por qué podamos, para que comprendan las razones que hay detrás de cada corte”.
Miranda Sazo, radicado en el oeste de Nueva York, ha elaborado una guía de poda en ambos idiomas. Ha impartido cursos de poda en español en Nueva York y Pensilvania, pero este era el primero que ofrecía en Míchigan. Durante el evento, abordó los fundamentos de la poda en huertas de alta densidad. Cuando preguntó a los asistentes, la mayoría indicó que llevaba al menos seis años trabajando en la zona, pero que era la primera vez que participaba en un curso colectivo en español, según comentó.
Originario de Chile, Miranda Sazo habla una variedad del español distinta a la de los trabajadores agrícolas mexicanos, pero afirmó que se entienden perfectamente. Ha aprendido suficientes términos agrícolas coloquiales en español mexicano como para poder explicar sus recomendaciones de poda. Por ejemplo, les sugiere que quiten los “doggies” —la madera gruesa— y que dejen crecer el “filet mignon” —la madera fina con los mejores brotes fructíferos—. Para ello, deben podar el dorsal un poco más de lo que están acostumbrados, explicó.
Zemaitis dijo que había unos 80 trabajadores en el evento. La sesión estaba prevista para durar tres horas, pero hubo tanta conversación sobre la poda que se prolongó hasta casi cinco horas.
“El objetivo final es que comprendan su trabajo y se sientan orgullosos de él, lo que nos beneficia a todos”, dijo Zemaitis. •
