Los viticultores llevan mucho tiempo utilizando cámaras de presión para medir el estrés hídrico de las plantas. Un investigador del Noroeste cree que los productores de árboles frutales podrían beneficiarse de hacer lo mismo.
“Recomendaría a los productores que intentaran utilizarlo, pero es un enfoque de la vieja escuela, ya que hoy en día los productores prefieren usar sensores modernos”, dijo Matt Whiting, fisiólogo de árboles frutales de la Universidad Estatal de Washington (WSU).
Las cámaras de presión, a veces llamadas bombas de presión o bombas de Scholander, utilizan gas a presión para medir el potencial hídrico y, por lo tanto, el estrés hídrico de una planta.
Los viticultores lo hacen porque quieren estresar sus vides para extraer el sabor de las uvas. Es lo que se llama riego deficitario. Whiting sospecha que los productores de árboles frutales podrían utilizar los medidores para determinar cuándo sus árboles sufren estrés hídrico y entonces regar para mitigarlo.
Las cámaras de presión existen en dos versiones, y ambas son portátiles. Una funciona con nitrógeno comprimido; un modelo de tamaño medio cabría en un vehículo todoterreno y costaría unos USD $3,500. La versión más pequeña funciona como una bomba de mano para las bicicletas y cuesta entre USD $1,400 y 2,000.

Ambos introducen gradualmente el gas en una cámara que contiene una hoja de muestra de la que sólo sobresale el pecíolo. Un manómetro adyacente mide la presión en la cámara. La presión necesaria para obligar a un poco de líquido a sobresalir del extremo de ese tallo es igual y opuesta al potencial hídrico de la planta. Entre más grade sea la presión, más tensa será la transpiración de la hoja. El término “potencial hídrico” se refiere a esta medida de tensión del estrés hídrico de la planta y se expresa en unidades negativas de presión.
Los productores de nueces de California utilizan medidores del potencial hídrico para tomar decisiones sobre el riego. Por ejemplo, una cierta cantidad de estrés hídrico en determinados momentos puede ayudar a impulsar a un árbol a liberar las nueces de sus cáscaras, pero demasiado estrés hídrico daña al árbol.
Hace unos 10 años, los asesores agrícolas de la Extensión Cooperativa de la Universidad de California publicaron una guía para los árboles de nogales ingleses, almendros y ciruelos. Una medida 16 a 20 bares negativos del potencial hídrico del tallo en los ciruelos significa un estrés de moderado a alto, con una ralentización o detención del crecimiento de los brotes, pero también un aumento de los niveles de azúcar en la fruta. Cualquier valor inferior, sin embargo, podría mermar el estado del árbol al entrar en reposo vegetativo.
Whiting quiere establecer pautas similares para las manzanas y cerezas, que indiquen a los productores el nivel de estrés a partir de las cuales la calidad de la fruta se resentirá. Algo de eso ya se ha determinado. Según su experiencia, una medida de 17 barras negativas suele significar que la calidad de la cereza empieza a resentirse, pero no sabe cómo influyen factores como la duración del estrés o la época del año.
Whiting, un experto en cerezas no conoce a ningún productor de fruta de árbol que utilice cámaras de presión en sus operaciones comerciales. En mayo de este año, él, junto con otros investigadores del Centro de Investigación y Extensión de Agricultura de Regadío (Irrigated Agriculture Research and Extension Center) de la WSU, hizo una demostración de una cámara de presión en una jornada de campo sobre el riego para los empleados del sector de habla hispana cerca de Prosser. La curiosidad del grupo era notable mientras se aglomeraban para observar la demonstración.

Los investigadores recurren con frecuencia a las cámaras de presión, y muchas de las herramientas de mitigación del estrés térmico se calibran en función de sus resultados y que están siendo revisadas por los colegas de Whiting. El personal de la WSU ha estado midiendo el potencial hídrico del tallo en muestras de manzanos del Smart Orchard, un bloque de manzanos comercial cerca de Mattawa reservada para las investigaciones y las pruebas de la nueva tecnología.
Jeff Hamel, propietario de PMS Instrument Co., sospecha que algunos productores utilizan cámaras de presión, aunque no con tanta frecuencia como los productores de nueces. Los productores de peras del norte de California han utilizado unas pautas sobre el potencial hídrico del tallo para tomar decisiones documentadas sobre el riego, y Hamel ha oído hablar de investigadores que utilizan el estrés hídrico bien programado cerca de la hora de la cosecha para ayudar a las manzanas a desarrollar el color.
Él anima a que más productores prueben esta herramienta. Compare el proceso con la toma de la tensión arterial de una persona. Explicó que las cámaras miden el contenido de agua de un árbol, mientras que los sensores de humedad del suelo y los de evapotranspiración miden el entorno que rodea al árbol, explicó.
“Podemos cuantificar el estrés hídrico en la planta”, dijo Hamel.

María Zamora Re, de la Universidad Estatal de Oregón, profesora adjunta de ingeniería biológica, ecológica y especialista en el riego, también recomienda a los productores que consideren el uso de las cámaras de presión, aunque requieran mucho trabajo. Alguien debe circular y tomar físicamente muestras de las plantas”.
Las industrias de cultivos especializados están contemplando nuevas herramientas que intentan automatizar la medición del estrés hídrico en las plantas, pero los investigadores aún están experimentando con ellas y comparándolas con la cámara de presión.
“Es casi como el modelo de referencia para determinar el estado hídrico de la planta”, afirmó.
