
En julio de 2024, para celebrar los 100 años de presencia en el mercado, Wunsch Farms fue nombrada gran mariscal del Festival Nacional de la Cereza, en Traverse City, Michigan.
Varios miembros de la familia de productores participaron en el desfile para saludar a la multitud. Fue una experiencia agradable, o al menos eso les contaron a los socios directores Isaiah Wunsch y Raúl Gómez, quienes no pudieron asistir porque estaban ocupados con la cosecha de cerezas.
¿Qué se necesita para que una huerta sobreviva un siglo? Quizás haya que perderse alguno que otro desfile comunitario, para tener tiempo de cortar fruta, tenga algo que ver con ello. Claro que hay otras razones, aunque a Wunsch le tomó un tiempo en pensar cuales eran.
“Una combinación de suerte, habilidad y… aún más suerte, supongo”, dijo entre risas. “Nuestra huerta ha tenido que reinventarse continuamente”.
La reinvención parece ser el tema central. A lo largo de los años, Wunsch Farms ha cultivado zarzamoras, producido grandes volúmenes de cerezas para procesamiento, “se ha seguido la moda de la Honeycrisp” y ahora se enfoca en el cultivo de cerezas dulces frescas proveniente de sistemas de alta densidad. Cuando termine su carrera, a Wunsch no le sorprendería que la huerta se dedicara a nuevos cultivos o nuevas formas de añadir valor a los ya existentes.
“La familia Wunsch ha sido muy innovadora”, afirmó Jim Nugent, productor de cerezas y profesor jubilado de la Universidad Estatal de Míchigan. Añadió: “Se han convertido en líderes del sector de las cerezas dulces frescas en el noroeste de Míchigan. Su espíritu pionero es fundamental para su éxito”.
Isaiah Wunsch representa la cuarta generación de su familia al frente de Wunsch Farms, situada en la península de Old Mission, al norte de Traverse City. Él, junto a su madre, Barbara Wunsch, administra actualmente la huerta con Gómez, quien creció allí y es “como un hijo adoptivo”, afirmó Wunsch. Durante seis generaciones, sus parientes maternos produjeron fruta en la península. Su hermana, Adele, es consultora de empresas agrícolas en California.


Wunsch Farms cultiva casi 400 acres de cerezas y manzanas, administra aproximadamente 400 acres más para varios propietarios de la península Old Mission. Wunsch calcula que administran alrededor del 40 % del total de cerezas y manzanas de la región.
En la actualidad, dan prioridad a la fruta fresca y la venta directa. Cada verano, una gran cantidad de turistas visitan la región. Comprar y cortar la fruta por usted mismo es un pasatiempo muy popular. Wunsch Farms cultiva unos 30 acres de cerezas de la variedad Balaton para esta actividad. Además, está incorporando fruta de hueso, fresas y flores para cortar a su oferta de venta directa. Han considerado cultivar uvas para vino —un cultivo que ha ido ganando terreno en Old Mission— pero la administración de los viñedos interferiría demasiado con la gestión de las cerezas y las manzanas, según Wunsch.
Como productores, siguen los pasos del padre de Isaiah, Joshua Wunsch, fallecido en 2018. El Sr. Wunsch fue responsable del cultivo de manzanas frescas de alta densidad, y posteriormente, de cerezas dulces frescas también de alta densidad. Siempre creyó en la importancia de formar un buen equipo, aplicar las mejores prácticas hortícolas y estar abierto a nuevas oportunidades, según Wunsch.
“Wunsch Farms siempre ha sido un gran defensor de la huerta de investigación y de los productores de nuestra zona desde que comencé, y Josh me involucró en un gran proyecto sobre abejas”, dijo Nikki Rothwell, coordinadora del Centro de Investigación Hortícola del Noroeste de Michigan de la MSU (Northwest Michigan Horticulture Research Center). “Isaiah, Raúl y su familia siempre piensan de forma innovadora, lo cual representa un legado que Joshua ha dejado a la huerta y a nuestra región”.
Como productor, Joshua Wunsch nunca se quedaba quieto, siempre estaba en busca de novedades, ya fueran portainjertos enanos, cerezas dulces para el mercado fresco o prácticas modernas de riego y nutrición de los árboles, dijo Gómez.
“Esas son huellas bien establecidas que todavía seguimos”, dijo Wunsch.
Hace unos diez años, la huerta comenzó a comercializar su fruta bajo la marca Third Coast Fruits. Querían que los clientes supieran que esta se cultivaba en la región de los Grandes Lagos, señaló.
El cambio del procesamiento a los productos frescos no ha sido fácil. En un momento dado, cultivaban alrededor de 400 acres de cerezas ácidas de la variedad Montmorency, pero en 2015 comenzaron a abandonar ese mercado y ahora solo cultivan 10 acres. Perder la eficiencia que habían acumulado a lo largo de los años fue doloroso, pero el procesamiento de cerezas ácidas ya no generaba beneficios suficientes, señaló Wunsch.
Hoy en día, cultivan hasta 200 acres de cerezas dulces, aproximadamente la mitad destinadas al consumo fresco y la otra mitad al procesamiento. Sus nuevas plantaciones de cerezas de alta densidad están destinadas íntegramente a la venta en el mercado fresco.

El mercado de las cerezas dulces para procesamiento podría reactivarse algún día, pero actualmente el entorno económico es complicado, dijo.
Sus principales objetivos en este momento son modernizar tanto la infraestructura de empaque como el alojamiento para los trabajadores, además de perfeccionar la administración y la comercialización de cerezas dulces de alta densidad, explicó.
Contratan a un equipo compuesto por trabajadores locales, obreros migrantes y personas con visados H-2A. Emplean seis trabajadores fijos y durante la cosecha llegan a tener casi 120 personas en la huerta durante la cosecha, señaló Wunsch.
El noroeste de Míchigan es conocido por su suelo arenoso, lo cual resulta beneficioso para las cerezas, pero no tanto para las manzanas. El verano pasado, Gómez mostró a Good Fruit Grower una gran cantidad de astillas de madera en un bloque de Honeycrisp de alta densidad. Utilizan las astillas como mantillo; al descomponerse se convierten en materia orgánica que ayuda al suelo y a los manzanos a retener los nutrientes y la humedad, además de contribuir a eliminar las malas hierbas, explicó.
Gómez habló de algunas de las prácticas adicionales de conservación en la huerta. A pesar de la abundancia de agua en la región, siempre procuran utilizarla con eficiencia. Hace una década, automatizaron su sistema de riego y ahora riegan según los niveles de humedad del suelo en lugar de “bombear agua seis horas al día”, explicó.
“En lugar de que alguien tenga que recorrer la huerta y abrir varias válvulas manualmente, todo está automatizado”, dijo Gómez. “Es más fácil mantener los sistemas de riego en funcionamiento”. •
