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Una mentalidad financiera para las huertas

La Universidad Estatal de Oregón organiza un simposio empresarial para ayudar a los productores a afrontar los desafíos económicos.
Faith Parum conversando con productores de cerezas en Oregón en abril de 2026
En abril, durante un simposio celebrado en la Universidad Estatal de Oregón, en The Dalles, Oregón, Faith Parum, economista de la Federación Americana de Oficinas Agrícolas (American Farm Bureau Federation), dijo a los productores de fruta que los agricultores enfrentan condiciones económicas muy difíciles en todo el país. En el conjunto de todos los productos básicos, los agricultores reciben menos de 6 centavos por cada dólar que se gasta en alimentos en Estados Unidos. (Ross Courtney/Good Fruit Grower)

De cada dólar estadounidense que se gasta en alimentos en Estados Unidos, menos de 6 centavos llegan al agricultor. El resto se destina al procesamiento, a los minoristas y a otros eslabones más poderosos de la cadena de suministro alimentario.

Esa fue una estadística preocupante que Faith Parum, economista de la Federación Americana de Oficinas Agrícolas (American Farm Bureau Federation), compartió con los productores de fruta de árbol en abril, durante un simposio sobre economía celebrado en The Dalles, Oregón.

“Cuando un consumidor va al supermercado y acaba pagando más por una manzana, una pera o unas cerezas, esa persona da por hecho que el dinero extra va a parar en los bolsillos de ustedes, por lo que pensará que están cobrando de más”, dijo Parum, ponente principal del evento organizado por la Universidad Estatal de Oregón (OSU) para ayudar a los productores de fruta de árbol a navegar tiempos de incertidumbre económica. “Todos los que estamos aquí sabemos que eso es rotundamente falso”.

Normalmente, los científicos de extensión organizan reuniones en primavera sobre fertilización, control de malas hierbas o poda. Sin embargo, el sector frutícola enfrenta hoy desafíos que exceden lo estrictamente hortícola —como el alza de los costos laborales y la baja rentabilidad—, por lo que los productores solicitaron el apoyo de la OSU en materia económica.

“No hay una solución agrícola para esto”, afirmó Ian Chandler, productor de cerezas y presidente de la Comisión de Cerezas Dulces de Oregón (Oregon Sweet Cherry Commission o OSCC), en una entrevista posterior. “Los costos solo pueden recortarse hasta cierto punto antes de que resulte imposible vender la cosecha”.

Además de Parum, el simposio contó con varias presentaciones de Tim Delbridge, economista agrícola de la OSU. Delbridge abordó los efectos de la normativa estatal sobre las horas extras, los seguros agrícolas y los complejos cálculos que hay detrás de decidir eliminar una parcela o, simplemente, no cosechar la fruta.

Delbridge animó a los productores a tener en cuenta tanto los costos variables, como la mano de obra y los fertilizantes, como los costos fijos, como la deuda asociada a la maquinaria.

“Debemos tener en cuenta ambos antes de determinar si obtenemos beneficios”, afirmó.

Si una parcela no cubre los costos variables, los productores podrían verse tentados a eliminarla, señaló. Sin embargo, esa parcela podría seguir contribuyendo a los costos fijos. La cuota mensual del nuevo tractor no desaparece por el simple hecho de talar árboles.

Delbridge está desarrollando una herramienta en línea sobre “el costo de eliminación” para apoyar a los productores en esta decisión clave. Durante el simposio mostró un ejemplo: una pequeña parcela de Bing no cubría sus costos variables, pero al eliminarla la empresa agrícola terminó con USD 15,000 menos. La herramienta también incluye un gráfico de sensibilidad al precio que permite visualizar cómo cambian los precios de equilibrio. El modelo (en inglés) está disponible en: timdelbridge.github.io/orchard-budget-tool.

Los agricultores presentes en la reunión consideraron que el programa es útil, incluso “revelador”, según uno de ellos.

“Todos nosotros (en la OSCC) entendemos por lo que están pasando”, señaló Chandler durante la reunión. “Como productores, estamos cubriendo parte de nuestros gastos para mantener el negocio en marcha, conservar a nuestra fuerza laboral y asegurándonos de que todo siga funcionando, pero esto no es sostenible”.

Para demostrar su programa, Delbridge utilizó datos de Wade and Rufener Orchards, en The Dalles. Devon Wade calificó la demostración de muy instructiva.

“Ese umbral de rentabilidad es más alto de lo que muchos productores creen”, señaló Wade en una entrevista posterior.

Más tarde, algunos productores describieron como determinan si cosechar una parcela, dejar que la fruta cayera al suelo o talar los árboles.

Mike Omeg, de Orchard View Farms, hace un seguimiento del rendimiento acumulado a lo largo de varios años. Si ve que una parcela apenas genera beneficios, como solución a corto plazo envía esas cerezas a procesamiento para mantener el flujo de caja, mientras evalúa una solución a largo plazo, como la eliminación completa de la parcela.

Otros temas tratados incluyeron los factores que están impulsando el aumento del precio de las tierras agrícolas en Estados Unidos, las vías para la venta directa y el poder de los productores al negociar con proveedores y empaques.

“Tenemos que competir entre nosotros. Tenemos que competir con el mundo, con nuestra propia fruta”, afirmó Eduardo García, asesor agrícola del Columbia Gorge. “Entonces, ¿por qué no hacer que otros compitan por nuestro dinero?”. •

Este artículo ha sido traducido por Jean Dibble y revisado por Jutsely Rivera. Puede ponerse en contacto con Jean en jean@goodfruit.com.